El drama de la libertad

Por muy edificante que sea desde el punto de vista moral, el denodado afán de la incapacidad física para superarse mediante exhibiciones de su impotencia, solo puede ser reconocido por la sociedad con premios de consolación. Denunciar la tristeza de este espectáculo sería tomado por impiedad, cuando no por injusticia, pues los ??discapaces? tienen, como los atletas, el derecho de exhibir olímpicamente el grado de sus limitaciones.

Como todas las personas están igualmente contentas de su inteligencia (Descartes y Hobbes lo dijeron respecto del sentido común), no ha sido difícil de organizar y de mantener, para la competición política, una verdadera para-olimpiada de discapaces, en condiciones de absoluta igualdad mental, donde disminuidos votantes de listas creen que eligen algo más que al disminuido jefe de partido que las hace.

De esta forma tan quimérica como alienante, los pseudos-ciudadanos se consideran representados, con más adecuación de lo que ellos mismos suponen, por la incapacidad cultural de los directores del Estado de Partidos. Dotados ellos, nadie se lo puede negar, de un gran talento para explotar el negocio de la política como medio de vida profesional. Y la sociedad civil se contenta con vivir las ilusiones de progreso material, recibiendo las grandes migajas que se desprenden del fabuloso festín del Estado de las Autonomías. La utopía del auto-gobierno se puede alcanzar si, y solo si, la debilidad mental se gobierna a sí misma. Esa es la clase de democracia directa que realiza el Estado de Partidos.

La Gran Revolución de 1789, pese a su fracaso final, rompió la concepción de la historia universal de la humanidad y la mentalidad política de todo el mundo occidental. Por el solo hecho de haber ocurrido, por la trascendencia exterior de lo que sucedió en Francia, los pueblos europeos aprendieron de repente que su condición de súbditos de la Realeza no era una imposición divina. Y abismados ante la maravillosa, pero inquietante, perspectiva de poder contemplarse como agentes de su propia historia, inauguraron el drama de la moderna libertad: seguir siendo súbditos de un Estado, monárquico o republicano, pudiendo ser conciudadanos libres.

La tragedia de la esclavitud comenzó cuando terminó la creencia de que era un estado natural de los pueblos bárbaros cautivados por los civilizados. El drama de la libertad termina cuando los súbditos se creen ciudadanos libres en una ciudad sin conciudadanos. Originalmente lo cívico no era la ciudadanía griega, sino la conciudadanía romana. ¿Quién osa pensar que bajo la Monarquía existe conciudadanía española?

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19 thoughts on “El drama de la libertad

  1. Pedro M. González (Club Republicano) says:

    Por ello que las libertades existentes pueden ser utilizadas para todo menos para constituir y renovar el poder político del Estado o para controlarlo. Todo este sistema político nacido del pacto entre franquistas y partidos de la oposición cerrando la puerta a libertad política, exponente máximo del oportunismo social de una generación de políticos, necesita de la corrupción como instrumento para mantenerse.

  2. Gabriel Albiac says:

    “La Gran Revolución de 1789″ -escribes-, ” pese a su fracaso final, rompió la concepción de la historia universal de la humanidad y la mentalidad política de todo el mundo occidental”.
    Un acontecimiento es irreversible sólo cuando crea una lengua nueva. Y tienes razón, amigo Antonio, la Gran Revolución (¿ha habido otra?) completa en el vértigo de un tiempo prodigiosamente corto la consumación de lo irreversible. Produce estupor ver a Condorcet alzar acta de ese nuevo diccionario, apenas cuatro años después, en esa pequeña joya que es el artículo de junio de 1793 “Sur le sens du mot révolutionnaire”: “De ‘revolución’ hemos construido ‘revolucionario’; y esa palabra, en su sentido general, expresa todo cuanto pertenece a una revolución… La palabra revolucionario sólo se aplica a las revoluciones que tienen por objeto la libertad”.

    Unos meses antes sólo de 1789, ningún diccionario europeo daba como primer uso de “revolución” el político. ?ste sólo aparecía como derivación metafórica de los usos matemático y atrológico-astronómico (es la metáfora circular que aparece al final del Behemoth de Hobbes). “Revolucionar” no aparece. Ni “revolucionario”. La idea de que un sujeto pueda asumir sobre sí el proyecto de trastrocar las relaciones humanas para colocar en el centro de ellas la libertad es algo ni siquiera imaginable -ni siquiera enunciable en palabras específicas- antes de que la gran metáfora de la Bastilla primero, y más aún la del deicidio (mucho más que regicidio), del 21 de enero de 1793 haya sido consumada. El sujeto humano se inventa a sí mismo com o sujeto libre creador de historia. Y todas las palabras cambian de sentido. La lengua es otra. Otro el mundo.

  3. Antonio Garcia-Trevijano says:

    Respuesta a Gabriel Albiac:

    A tu primer párrafo no puedo más que ratificarlo. Cuando me preguntaban bajo la dictadura si yo era de derechas o de izquierdas, siempre respodía que sin libertad politica solo podía ser revolucionario, y que cuando existiera libertad politica la cuestión de la derecha o la izquierda estaría planteada en otros términos.

    Como en la Monarquía tampoco hay libertad política, sigo sin poder ser otra cosa que revolucionario. Pero ahora añado que cuando el tercio laocrático de la sociedad gane la libertad politica para todos, entonces serán de derecha los conservadores de la libertad conquistada, mientras que yo, si vivo, conociendo la naturaleza reversible de la libertad, seguiré hasta que se garantíce institucionalmente. Lo explicaré en un artículo, donde recuerde la terrible respuesta de Robespierre al proyecto de Constitucion de Condorcet (1793), que incluía el derecho de insurrección.

    ¡Qué placer encontrarme contigo en este ámbito de libertad de pensamiento!

  4. Pedro Lopez Arriba (Club Republicano) says:

    Se ha dicho:

    “la Gran Revolución (¿ha habido otra?)”
    por G Albiac

    Y se ha dicho:

    “no puedo más que ratificarlo”
    por A. García Trevijano.

    Creo hacen ustedes una considerable reducción, no exenta de mitificaciones, a una sola revolución que ni es la única, ni fue la primera, ni resultó exitosa.

    Antes hubo otras. Modestamente, en mis cuentas, me salen tres cuando menos. Una de las tres tuvo pleno éxito y se produjo tan sólo unos años antes de 1789.

    No se trata de hacer el inventario de las revoluciones, ni de reivindicar unas frente a otras. Tan sólo de dejar constancia que la realidad de los cambios políticos democráticos tienen una mayor historia que la de la Revolución Francesa, una mayor extensión geográfica que la de Francia, una mayor hondura política que la de los revolucionarios del país vecino y una mayor obra intelectual que la dejada por los autores franceses.

    Bien mirado, si me lo permiten, la Revolución Francesa no fue otra cosa que el paso del débil despotismo de Luis XVI a la terrible dictadura napoleónica, pasando por el pantano sangriento del terror y el no menos pantanoso y corrupto Directorio, para retornar al despotismo legalmente atenuado de Luis XVIII.

    La obra revolucionaria de 1789-1815 no fue creativa, sino tan solo destructiva. No significó el nacimiento de un nuevo mundo, sino tan sólo la destrucción del mundo del Antiguo Régimen.

    Salud y República

  5. Antonio García-Trevijano says:

    Respuesta a Lopez Arriba:

    Querido Pedro

    Creo que has sido injusto con la expresión(entre paréntesis e interrogaciones) de Albiac.La guerra de independencia que originó los EEUU no fue en verdad una revolución. Su resultado final, no buscado sino encontrado en la fórmula federal de la Constitución, constituye para mi el único modelo institucional de la democracia. La Revolución inglesa, la Gloriosa, siendo matriz de las revoluciones liberales, no conquistó la libertad politica para el puebo, sino la potestad legislativa del Parlamento.La Revolución rusa no tuvo como finalidad la libertad política.

    Tu opinión sobre la Gran Revolución (así se la llama convencionalmente), deriva de la ideología de la Restauración. No se puede tener una idea objetiva de la Revolución francesa sin conocer a Buchez, Thiers, Mignet, Guizot, Michelet, Quinet,Tocqueville, Louis Blanc, Lamartine, Taine, Jaurés, Aulard, Mathiez, Lefebvre, Soboul y la historiagrafia inglesa. Un republicano culto está obligado a conocer el origen de la idea republicana en Francia. Solo François de Neufchateau, Paine y Condorcet invocaron la Répblica cuando Luis XVI huyó a Varennes, y la Asamblea mintió al pueblo afirmando con un Decreto que el Rey había sido secuestrado. La revolución de la libertad politica comenzó contra esa mentira, propuesta por La Fayette, quien el 17 de julio de 1791 fusiló a los que firmaban la abdicación del Rey, en el Champ-du-Mars. Y fue la dictadura jacobina la que puso fin a la revolución republicana de la libertad política.
    Te saludo con afecto

  6. Pedro López Arriba (Club Republicano) says:

    Respetado y admirado Antonio:

    No conozco las obras de todos los autores que mencionas. Si la de varios de ellos, como la Thiers, Guizot, Michelet, Tocqueville, Lamartine, Jaurés, Lefebvre, Soboul y algo de la historiagrafia inglesa. También comozco la obra de Condorcet y la de Paine y, también, la de Albiac y la tuya, desde luego.

    Precisaré que al referirme a las tres revoluciones predecesoras de la Gran Revolución (matización muy acertada la que introduces), no incluía a la Rusa, que es posterior, sino a la Americana, a la Inglesa y a la revuelta de los Países Bajos contra la monarquía católica de Felipe II y su prolongación republicana durante el siglo XVII.

    Una revolución ésta última muy poco considerada, pese a que produjo una primera realidad republicana (moderna) en Europa y produjo, sobre todo, la obra política de Espinosa (o Spinoza), en sus dos Tratados, el Teológico Político y el Político, que tan importantes me parecen a mí para conceptuar adecuadamente el proceso intelectual que lleva desde el Renacimiento (Maquiavelo sería su máximo exponente teórico), hasta Locke y Montesquieu, verdaderos inspiradores de la idea de Revolución Democrática. Para la modernidad. Es sólo mi opinión.

    Puede que esté equivocado, no pretendo ser injusto, y menos con un autor al que admiro (aunque no siempre comparto) como lo es Albiac. Pero creo que no es una posición reaccionaria la que enjuicia la Revolución Francesa como una obra esencialmente destructiva (incluso de sus protagonistas) que sólo sirvió para hacer un “viaje en círculo” desde el débil despotismo de Luis XVI a la dictadura napoleónica, a través de los pantanos del Terror y el Directorio, para retornar finalmente al despotismo legalmente atenuado, mediante carta otorgada, de Luis XVIII.

    De la obra creativa de la Gran Revolución, si no me falla la memoria, recuerdo que Condorcet mismo fue guillotinado (bueno, se suicidó justo antes de subir a la carreta)y Paine escapó por muy poco a tan cruel destino. La herencia de la Revolución Francesa en Fancia es la corrupta Vª República. Y su sombra, proyectada sobre España y otros países europeos, es la siniestra partitocracia que padecemos.

    Es mi opinión y, si estoy equivocado, me gustaría que alguien me lo indicase.

    Salud y República

  7. Antonio Garcia-Trevijano says:

    2ª respuesta a Lopez Arriba

    Te indico que Albiac, intérprete excelente de la filosofía de Spinoza, conoce a la perfección la revolución holandesa. Contando con tu buena fe, no dudo de que corregirás tu visión cuando exponga en este blog lo que significa reacción y la opinion que mereció la Revolución a De Maistre y doctrinarios de la Restauración. Creo que el lector agradecerá que no continuemos debatiendo más este tema.

  8. Antonio Garcia Trevijano says:

    A Lopez Arriba, le añado que Condorcet ni siquiera fue condenado. Murio de disentería en la prision; que salvo la de Estados Unidas, niguna revolución liberal ha producido cambios democráticos; y que la V República fue el primer intento europeo de romper la tradición jacobina de la república parlamentaria. Pero De Gaulle solo recorrió la mitad del camino. Si al Presidente lo elige el cuerpo electoral, el gobierno nombrado por él ha de tener la confianza del legislativo. No hay separación de poderes. Hay corrupción. No es una Republica Constitucional.

  9. Antonio Garcia-Trevijano says:

    A López Arriba. La “Chambre introuvable” de Luis XVIII es paradigma de legislativos reaccionarios. Carlos X suprimió la libertad de prensa, modificó la Charte y provocó la revolucion burguesa de 1830, que instauró la primera Monarquía Constitucional, con Luis Felipe de Orleans.

  10. Gabriel Albiac says:

    “Antes hubo otras. Modestamente, en mis cuentas, me salen tres cuando menos. Una de las tres tuvo pleno éxito y se produjo tan sólo unos años antes de 1789”.

    Aceptada la corrección. Aunque sólo una, en mi opinión, puede considerarse un precedente: la americana, cuyos grandes tópicos (la felicidad, en particular, como categoría política) todos, desde SiéyÚs a Saint-Just, tratan de fundamentar teóricamente entre 1789 y 1794. El uso del término “revolución”, en el caso de la inglesa, se atiene a la simbología cíclica, tal como lo materializa Hobbes al final del Behemoth: “He visto en esta revolución un movimiento circular del poder soberano desde el difunt rey a su hijo a través de dos usurpadores, padre e hijo”.

    Las Repúblicas Unidas y el modelo Jan de Witt en Ámsterdam son, para mí, el momento supremo del siglo XVII y la más alta applicación de eso que Pintard define como el “libertinismo erudito”, esto es, la continuidad del esfuerzo maquiaveliano por construir la política como cálculo de determinaciones. No me parece, sin embargo, adecuado proyectar sobre ese ejemplo una categoría que en él está ausente, la de revolución. De hecho, si de alguna “revolución” hay que hablar allí es de la terrible revuelta involucionista de la cual da cuenta el escalofriante cuadro de Jan de Baen.

  11. Pedro Lopez Arriba (Club Republicano) says:

    Estimado D. Antonio:

    Acepto sus indicaciones y quedo a la espera de las aportaciones que nos promete.

    No obstante, respecto a la muerte de Condorcet, consultada la breve biografía que precede a la traducción española del “Esbozo de un cuadro histórico…” (su famoso “Esquisse d’un tableau historique des progrÚs de l’esprit humain”), publicado en 1980 por la entonces existente Editora Nacional, se lee:

    Los hombres del gobierno del Terror “… decretaron su detención. (…). Cambia de alojamiento un par de veces y cuando un mediador político le gestionaba un pasaporte, fue descubierto, encarcelado e interrogado, muriendo a finales de marzo de 1794 de modo no esclarecido, variando las versiones entre el agotamiento y el suicidio por enevenenamiento”. (Pag. 14 de la edidicón citada, en la introducción de Antonio Torres del Moral)

    Pido disculpas por haber citado de memoria y no haber consultado primero el texto.

    En cuanto a las precisiones de G. Albiac, yo sí que acepto las suyas. Es posible que lo único que se pueda denominar como “revolución” sea la violenta acción de Guilermo de Orange que supuso el brutal asesinato de los hermanos De Witt.

    En todo caso no pretendo más que despejar mis dudas, agradeciendo las observaciones que se están haciendo.

    Salud y República

  12. Vicente Dessy Melgar says:

    Estimados Oliver, Fernando y demàs , os escribo desde MÚxico. Desde hace tiempo, desde su primera apariciòn en la Clave, con la Caza de Saura como pretexto para hablar de las 5oo claves de la transiciòn he seguido, estudiado, leìdo y releìdo sus artìculos que coleccionÚ del Mundo y la razòn, tengo las cintas de vìdeo de todas sus apariciones en la Clave , en el programa de Quintero en radio, en el suyo de televisiòn hace unos 10 años y otra apariciòn en un programa de Gonzalo Suàrez en el que compartìa medio programa con Puente Ojea. QuÚ quieren que les diga? Es el Maestro del iuspublicismo en Europa , sin lugr a dudas. Tuve el honor de conocerle en su despacho por el favor que me hizo una amiga comùn entonces de Granada. Estoy en MÚxico y ofrezco todo mi apoyo para la difusiòn de su pensamiento y para la acciòn. Muchos recuerdos se me agolpan en la cabeza de estos años de bùsqueda del Maestro y hoy en Guadalajara, Jalisco, le encontrÚ, posiblemente en el mejor momento . Gracias por su publicaciòn.De corazòn. El Maestro lo sabe pero quizà no imagina la fuerza moral y el valor que me transmite , antes en España ,y ahora en MÚxico, desde donde se comprende sin tòpicos la realidad de España . lo que es: un hecho y no un `proyecto. Maestro , si me lees, gracias de veras. Siempre he querido llamarte, escribirte. SÚ donde està tu despacho y te seguì en los 90 por los colegios mayores de Madrid , allà dònde ibas. Mi ilusiòn y firmeza de convicciones es aùn màs fuerte que entonces. Me has transmitido el principio de la coherencia y la lealtad a los mejores principios . Me emociona , màs desde aquì, saber que puedas leer esto. Si es asì: gracias de corazòn, de nuevo, cuenta conmigo , cuenta con mi lealtad y mi apasionamiento por la libertad polìtica en España y ojalà en MÚxico.Te espero aquì, Maestro.
    Guadalajara, Jalisco, 17 de mayo, 2006.

  13. Antonio Garcia-Trevijano says:

    Respuesta a Vicente Dessy

    Tu carta me emociona. Soy consciente de que mi esfuerzo moral, intelectual y político ha dado frutos en miles y miles de personas como tú. Soy yo quien debe agradecer a vosotros que no dejéis morir las ideas y los ideales a los que he dedicado mi vida. Te alegrará saber que el 2 de junio presentaré en el Ateneo de Madrid, un magnífico libro de Puente Ojea, sobre el origen de las religiones en el animismo. Te abraza con estremecimiento, Antonio.

  14. Roberto Ortiz says:

    Don Antonio,
    resulta sorprendente comprobar cuántos de nosotros hemos recorrido el mismo camino: nacidos en los últimos años de Franco, niños durante la transición, ciudadanos indignados durante el felipismo, …, hasta que una noche de finales de los 80 le vimos a usted por primera vez lanzando sus provocaciones en el varias veces mencionado programa de La Clave.
    De pronto, todo empezaba a cobrar sentido, todo tenía ya una explicación.
    Después de aquello, años de coleccionar recortes de periódicos, de horas de lectura de sus libros tratando de retener y comprender conceptos. Y por supuesto, numerosas intentonas de comunicar a familiares y amigos la existencia de su persona y de obra.
    Como alguien le ha dicho ya, entre todos aquellos que nos hemos interesado por su pensamiento, tiene usted consigo una imagen bien ganada de coherencia intelectual y personal. Por eso le hemos buscado durante años y hemos echado de menos sus análisis sobre la situación de España.
    Debo igualmente confesarle mi curiosidad tanto por las causas de que usted dejara de colaborar con el periódico El Mundo como por las de la disolución de la AEPI.
    Por último, quisiera pedirle comprensión hacia aquellos que tenemos una formación escasa en temas de pensamiento. Deseo seguir disfrutando de intercambios como el que ha mantenido con los Sres. Albiac y López Arriba. Para la difusión de sus ideas necesitamos comprenderlas. Cuente usted con nuestro esfuerzo y entusiasmo.
    Gracias por todo.

  15. Antonio Garcia-Trevijano says:

    Respuesta a Ricardo

    Pronto comprobarás la fuerza de la integridad moral y de la verdad intelectual en la que te integras. Dejé de escribir en El Mundo y se disolvió la Aepi por la misma causa. Mi nombre no interesaba une vez sustituido Felipe por Aznar. No te preocupes por la comprensión cabal de mi pensamiento politico. Toda obra original necesita expresarse con lenguaje nuevo y conceptos difíciles de captar a primera vista. Tambien para mí era difil escribirlos.

    Ahora, en el momento de la acción, hacen falta ideas claras. Me resisto a escribir sobre lo que han dicho otros o yo mismo. Pero desarrollaré en términos sencillos mis conceptos de sociedad civil, sociedad politica y Estado, Monarquía y República, libertad política (colectiva), constitución, separación de poderes, sistema electoral de mayorías en distritos pequeños, libertad de pensamiento, falsedad de las ideas de soberanía nacional, popular o parlamentaria (en una democracia, nada puede ser soberano), Revolución francesa, partidos politicos, gratuidad de las campañas electorales en los medios de comunicacion, presidencialismo, y todo lo que un ciudadano con mediano nivel cultural debe saber para integrarse en el tercio laocrático de la sociedad y votar luego sabiendo lo que hace.

    No sientas haber dejado de estudiar libros de politica o de historia falseados por la propaganda de la guerra fría y la ideología dominante. No has perdido nada. La participacion en la ación politica por la libertad de la democracia te enseñará más y mejor que una biblioteca. Gracias por tu aliento. Aquí encontrarás lealtad y entusiamo. Ilusión sin ilusiones ilusas. Adelante amigo. Nunca decepcionaré vuestra confianza. Con afecto.

  16. D'Anton says:

    Estimado señor García-Trevijano:

    Permítame decirle que su respuesta al empeño noble de Ricardo es de una enorme y entregada belleza. De usted se presupone la inteligencia. También la erudición. Sin duda, la rectitud moral. Pero lamento comunicarle, a un hombre tributario del racionalismo perfecto, que tiene una tendencia irreprimible hacia la comunicación de la virtud, que podríamos llamar bondad. No se preocupe: todos tenemos defectos. Incluso mi admirado Albiac, que puede pensar que en algún momento de la gran revolución “el sujeto humano se inventa a sí mismo como sujeto libre creador de historia”. Permítaseme el pesimismo. Hubo sujetos que inventaron a los sujetos libres creadores de historia.Luego sobra lo de libres.
    Dicho en breve: admiro el concepto de libertad política, pero no conozco precedentes. Sólo recuerdo el concepto de libertad aplicable a quienes determinan lo que es libertad para los demás.
    No desfallezcamos, sin embargo.

  17. Antonio Garcia Trevijano says:

    Mi querido D’Anton

    Libertad política, es decir libertad de acción colectiva, la hubo en la democracia de Pericles. Mucho más evidente fue la libertad politica en la república romana. La libertad colectiva fundó la democracia en América. Esta libertad, desconocida en el continente europeo, pero presente en el Ensayo de Locke y en la declaración de derechos de la Gran Revolución, la puede aprender en Hanna Arendt.

    Es cierto que la original tesis de B. Constant sobre la libertad de los modernos (espiritu de comercio) frente a la de los antiguos (espiritu de conquista), apenas publicada, fue desmentida por el moderno Napoleón. Los doctrinarios que ignoraron ese tipo de libertad, bajo la Restauración, no fueron más que excelentes panfletarios. Tocqueville pudo pensar en ella cuando participó en el texto de la Constitución de la II República francesa, pero su talento genial le impidió subordinarse a alguien (odiaba a Guizot), y él no tenía carácter para liderar un movimiento análogo al de las comunidades protestantes que comunicaron su libertad colectiva a la del pueblo sometido a la tiranía del Parlamento de Londres. El enemigo no era la Corona, sino la clase política liberal que les negó la igualdad de derechos con los británicos. Para no parecerse a sus enemigos, los fundadores de EEUU recurrieron al presidencialismo.

    Yo no he inventado la libertad politica, aunque sea el primero que la ha conceptualizado, en la teoria pura de la democracia (“Frente a la Gran Mentira”).

    Por otra parte, no dejo de admirar su ironía sobre mi tendencia a comunicar la virtud de la bondad. Cierta o falsa, lo tomo como un cumplido, pues tal apariencia sería un buen antídoto al culto de la personalidad, que solo puede prosperar, además, en quien tiene miedo o espera prebendas de un jefe. Una superioridad criminal o administrativa que no tengo y me repugna. De Vd siempre admirador, le abraza con fraternidad Trevijano.

  18. David Serquera says:

    Pregunta para Gabriel Albiac:

    Discúlpeme si pregunto una obviedad, pero me gustaria saber si es usted partidario de la República Constitucional propuesta por Don Antonio García-Trevijano.

    Muchas gracias y les animo, como Roberto, a que debatan o debatamos.

  19. Gabriel Albiac says:

    Pregunta para Gabriel Albiac:

    Discúlpeme si pregunto una obviedad, pero me gustaria saber si es usted partidario de la República Constitucional propuesta por Don Antonio García-Trevijano.

    Respuesta (y perdón por el retraso, pero ando un poco enloquecido por el exceso de trabajo de este final de curso):

    Pus claro que sí, amigo Serguera. Amistad a parte -y la amistad es mucha-, mi concepción de la república es en sus fundamentos acordes con la que Antonio García-Trevijano ha venido desarrollando tan metódicamente a lo largo de estos años.
    Gracias por su atención. Y un abrazo.

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