ENGAÑO DE LA SOLIDARIDAD

Tolerancia, consenso, solidaridad. Tres voces sustantivas del servilismo ante el poder. Palabras que aparentan traducir libertad de conciencia, de pensamiento y de hermandad, con etimologías de renuncia a la decencia, a la verdad y a la ética de la igualdad. Vocablos expresivos de la docilidad, el engaño y la deslealtad. Vocabulario que centellea el discurso público para consagrar, en la sociedad, las fuentes literarias de donde brota la servidumbre voluntaria. Gramática innoble de la sindicación de las ambiciones del poder de la ignorancia y del dinero en el Estado de Partidos.

La verdadera rebelión, la que conduce a una revolución cultural, ha de hincar el diente, sin soltar la presa, en las raíces del lenguaje. Y ahí, con los sentimientos que crearon nuestro idioma, proclamar con orgullo la indignación de la dignidad personal: ¡No tolero ser tolerado! ¡No entro en el consenso de abdicación de la verdad o de creencias de verdad! ¡No soy solidario de causas ajenas que, aunque quisiera, no puedo asumir con responsabilidad! ¡No voto, sin elegir, porque no soy de-voto!

La filosofia analítica no entró a saco exegético, como era de esperar, en las palabras de servidumbre. Tuve que insistir durante años en que la tolerancia destruye el respeto entre iguales, y en que el consenso atenta contra la libertad de pensamiento, la de elección y la lealtad a las propias convicciones. Pero sigue pujante el ruido en falsete de la solidaridad. Doctrina creada por León XIII, como solución ontológica (metafísica social) al conflicto individualismo-colectivismo, que dio origen al solidarismo francés y alemán. No es un azar que el consenso y la tolerancia también respondieron originariamente a razones religiosas. Cuanto más laico se proclama el Estado menos puede prescindir de devociones. La solidaridad es una de ellas, la más santurrona.

Las obligaciones “in solidum“ se calificaron de solidarias frente a las mancomunadas. Como sabe todo jurista, lo solidario no era la obligación, sino la responsabilidad del pago total de ella, que podía ser exigido a cualquiera de los deudores. La raíz “solidus“ (moneda) designó en la Edad Media el sueldo y la soldada. Y este matiz económico se integró en el significado moral del sustantivo solidaridad cuando, a mitad del XIX, se fraguaron las deontologías profesionales del corporativismo. Tras el fracaso del solidarismo como ética social, la ideología nacionalista se apoderó de la voz solidaridad para designar la virtud suprema del corporativismo de Estado (solidaridad nacional de Salazar) y del trabajo frente al egoísmo del capital (solidaridad obrera, Walesa). La solidaridad, pilar ontológico de la economía nacional del nazismo, es un hábito residual de la dictadura.

No puede haber solidaridad sin ética de la responsabilidad. La diferencia entre adherirse sin más a la causa de otro (solidaridad verbal, simpatía o condolencia) y asumir una causa ajena como propia, a causa de su veracidad (lealtad), descubre en el acto la impostura de los movimientos de solidaridad con las víctimas del terrorismo, a quienes los extraños solo podemos acompañar en el sentimiento y protestar contra la manipulación del dolor por el partidismo. La sociedad civil no puede asumir los sentimientos de las víctimas, ni aceptar que ellas condicionen la política antiterrorista. La razón es obvia. Aunque no se atreva a decirlo, lo natural y sincero del victimismo es el deseo de vengar el crimen. No es sincera la muletilla de las madres transidas de dolor que, ante las cámaras y sin desesperación vital, expresan la manida esperanza tópica de que el asesinato de su hijo sea la última acción del terror.

En cambio, hay verdadera solidaridad en las acciones altruistas que no asumen las causas catastróficas o devastadoras de los damnificados, pero pagan con su trabajo o su dinero la reparación parcial de los daños sufridos. Aquí hay solidaridad porque hay movimiento de responsabilidad. Nadie puede ser solidario de palabra sin que medie el engaño, bien sea de sí mismo y de su imagen social, o bien del que produce la falsa ideología totalitaria de la solidaridad. Una palabra impúdica que, al solicitar la compañía de todos a lo que solo exhibe interés o dolor particular, nos baña en las fuentes de la servidumbre voluntaria, sin salvar siquiera el talón de Aquiles. La solidaridad sin responsabilidad atenta a la dignidad personal.

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64 thoughts on “ENGAÑO DE LA SOLIDARIDAD

  1. Francisco dice:

    Precisamente por la irresponsabilidad que, como dice este artículo, emana del término solidaridad en el clima político actual, se utiliza como una fórmula vacía para “quedar bien” que no significa ni, por tanto, compromete a nada.

    De hecho, uno puede mostrar solidaridad y, a continuación, hacer algo que perjudica directa o indirectamente a los “solidarizados”. Algo habitual entre los políticos sin dignidad que abundan en el estado de partidos.

  2. Francisco dice:

    Resulta interesante que un partido que se proclama laico y con miembros anticlericales exalte conceptos religiosos como solidaridad, consenso y tolerancia. Incluso, siguiendo el ejemplo de la Revolución Francesa, se han llegado a “oficiar” bautismos civiles.

    http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pNumEjemplar=801&pIdSeccion=36&pIdNoticia=252401

    ¿Quiere esto decir que, en sustitución de la democracia genuina, vamos a cambiar una religión por otra, con el objetivo de mantener a la oligarquía política española? ¿Serán los políticos la nueva clase sacerdotal de nuestro tiempo, si no lo evitamos?

  3. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Querido y generoso editor de mi web

    Muchos pensadores liberales hace tiempo que hablan de la sustitucion de la religion por la politica, pero ninguno que yo sepa ha señalada la inspiracion religiosa de las palabras de servidumbre.

    Tu comentario no solo es pertinente, sino mas lúcido y profundo de lo que pueda parecer por la sencillez de tu expresión. Los intelectuales fueron llamados clérigos traidores por el gran historiador del XVIII Paul Hazard. Vuelves a clarificar mi análisis.

  4. lohablo dice:

    Magistral el análisis- denuncia del gato por la liebre – que otorga al lenguaje.En general, articulo para poder pensar.

  5. Antonio Garcia Trevijano dice:

    A Iohablo, agradezco tu comentario y tu concisa invitación a pensar mi analisis. Ese es el objetivo de esta página. Luevo vendrá la accion de los que antes han pensado. Decia Boileau que era conveniente pensar antes de hablar. Me parece mas necesario que se haga antes de actuar. Salud y lealtad.

  6. Anónimo dice:

    O sea, que si yo envío dinero para la reparación de los daños causados en el Líbano por el ejército israelí -particípe o nó con las causas de dicha agresión-, entonces soy solidario?. Bueno, así procuraré beneficios a las empresas constructoras, y propiciaré futuras agresiones.

  7. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Sr Anónimo, no tome el rábano por las hojas. Está sobreentendido que en la solidaridad responsable se asume una causa ajena a causa de su veracidad, es decir, por lealtad. No hay lealtad, sino imbecilidad en el ejemplo suyo.

  8. Miguel de Mallorca dice:

    Estimado D. Antonio:

    Si la lealtad implica responsabilidad con la causa a la que se es leal, le expongo una duda al respecto (seguramente estaré confundiendo términos y le agradeceré que me lo explique).
    El problema que yo tengo, es que me siento leal a distintas causas, pero todas ellas, a excepción de una, pertenecen al pasado:
    – Tengo lealtad con la causa de la Revolución Francesa hasta la llegada del Terror.
    – Mi lealtad con los principios de la Democracia americana (de los EEUU) es total.
    – He guardado siempre lealtad con los “habitantes” del gulag soviético y de los campos de exterminio nazi.
    – Y he sido leal a Ghandi y su concepción de lucha no violenta.

    Ello no quiere decir, obviamente que no haya habido otras causas históricas que merezcan mi lealtad. Pero es precisamente ahora cuando he hallado una con la me puedo comprometer, con la que puedo (y quiero) adquirir una responsabilidad: la causa de la REPÚBLICA CONSTITUCIONAL. Seguramente es muy sencillo ser leal con las causas antes citadas (y con otras muchas, desde luego). Toda mi vida (desde que tengo algo de conciencia política) me he agarrado a ellas. Pero tienen un incoveniente: como pertenecen al pasado, sólo sepueden hallar en los libros de Historia. Esas batallas ya se han librado. Son luchas que no se pueden asir.

    Sin embargo, el MCRC sí puedo tocarlo. La Revolución Cultural que aquí buscamos, con el objeto, como Vd. muy bien dice de erradicar términos “orwellianos” (ya sé que la expresión está muy manida, pero creo que en este caso viene a cuento) como “tolerancia” (le recuerdo en LA CLAVE alzando la voz entre el resto de contertulios: “No tolero que me toleren”), “consenso o “solidaridad” pretende hacer Historia. A pesar de ser esta la etapa de la reflexión y de los análisis que lleven a la creación de asambleas y a la redacción de una constitución con libertad política y separación de poderes, llegará el momento en el que los componentes del MCRC, junto a todos aquellos ciudadanos que abran los ojos y se den cuenta de la corrupción genética del Estado de partidos, harán Historia. No sé si esto es megalomanía o idealismo. Las otras causas se me escurrieron entre los dedos dela mano. Esta la tengo bien agarrada y no la pienso soltar.

    Pido disculpas por la extensión de mi comentario, por los errores terminológicos, de comprensión, etc que pueda contener, así como por su (¿excesiva?) carga emotiva.

    Un cordial saludo.

  9. Miguel de Mallorca dice:

    Cuando hablaba de “magalomanía” me refería a mí, evidentemente; no al MCRC. Lo aclaro (sé que no era necesario que lo hiciera) para evitar dar lugar a falsas interpretaciones por parte del “subversivo amnésico”.
    Es curioso que alguien sea capaz de depositar sus esperanzas de cambio del sistema al JEFE DEL PROPIO SISTEMA. Hay que ser muy iluso o tener la madurez política de un niño de teta para tragarse semejante cuento. Perdón por la comparación, pero: ¿alguien se imagina a Bin Laden haciendo campaña por los derechos de la mujer en Irán o en Arabia Saudí?

    De nuevo perdón por la vehemencia.
    Saludos.

  10. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Querido Miguel

    La historia se asume como expectáculo o como accion. Tu asumes la nobleza de las acciones revolucinarias de la libertad, y te compadeces de las victimas de la revolucion de la igualdad. Son cosas diferentes, y ninguna de ellas fundamenta el sentimiento de lealtad. Pues éste es activo (como el patriotismo) y necesita una causa presente que asumir como propia. Pero sucede que la vivencia de la historia como pasion de libertad y justicia, forma y educa la leatad a estas causas en la sociedad actual.

    Si lo piensas, veras lo sencillo que es distinguir entre el noble sentimiento hacia tus antepasados y la lealtad a tus padres. Tu lealtad al MCRC no es idealista sino realista. Pero en ella sientes vivir lo que sintieron, o lo que imaginas que sintieron, los protagonistas de las revoluciones que admiras. Y no tengas la menor duda de que los miembros del MCRC son ya protagonistas de la historia de la verdad, de la democracia y de la Republica Constitucional, sea cual sea el momento en que se realicen. Pues en el peor de los casos, sería el antecedente histórico de las futuras generaciones de la libertad politica. Salud, afecto y lealtad al MCRC.

  11. Miguel de Mallorca dice:

    Estimado D. Antonio:

    Gracias por su aclaración. Me parece perfecto el ejemplo de los antepasados y los padres y las distintas emociones y sentimientos hacia ellos.

    Yo siempre he creído que llegaría un día en que su teoría de la Democracia acabaría por provocar un cambio político no sólo en España sino también a nivel europeo (no creo que el Estado de partidos aguante veinte o treinta años más, aunque ello dependerá de varios factores que ahora sería largo de enumerar) . Desconozco si hay intelectuales en el Viejo Continente que sigan sus postulados o que propongan principios parecidos. En todo caso, y como muy bien dice, el MCRC y su Vd. mismo como pionero y creador de ideas y conceptos -de toda una teoría, de hecho- serán tomados como un referente político (como yo le he tenido a Vd. durante años) por aquellos que deseen conseguir la libertad política.

    Un cordial saludo.

  12. Thulio dice:

    La solidaridad, para ciertos prebostes sociales, vale como el celebérrimo dicho que se comentaba tras morir el General Franco: “ahora con lo que me toque del reparto y con lo que ya tengo…? Es como siempre en este País: “lo mío, mío es y de los demás ya veremos qué me toca? También tenemos el ejemplo de: “la solidaridad –la caridad- empieza por uno mismo?; como si ello fuese posible.

    La solidaridad, como el altruismo, ha degenerado su sentido (7ª, 8ª y 9ª). Hoy ser solidario es un gesto, una mera actitud, no conlleva la voluntad, sino simple acto de conocer. Casi siempre sin entender. El uso artero del término ha conducido a su desprestigio. Hace treinta años se era solidario con quienes habían sido perseguido, con quienes habían estado es la cárcel, o habían corrido delante de los “grises?; en fin con los excluidos del sistema.

    Ellos, los excluidos, en seguida pidieron lo que “les correspondía del reparto? y claro entre lo que tenían y lo que exigían, se elevaron como mártires de la Libertad. No olvidemos, que ETA, el GRAPO, el FRAP, los CAA, el GAL o T Lliure pedían solidaridad con su lucha, que algunos llamaron “antisistema?; los que resistieron, ahora quieren cobrar sus réditos.

    Pero la solidaridad de estos grupos armados y de los “menos armados? (partidos políticos y sindicatos estatales, massmedia, etc.), se ha ido aclarando con el paso del tiempo y ha mostrado su cara tal como es: CHANTAJE. Unos por ceder en la paz, como si el Estado no tuviera leyes y jueces. Los otros porque los cuartelazos, o meros ruidos de sable, suponían la vuelta de la dictadura militar y su represión. Otros por mantener la precariedad y accidentalidad laboral, que requiere nueva “solidaridad?. Los últimos porque creen que ellos trajeron la libertad de opinión manifestación o idea.

    Así la solidaridad ha caído en lo más bajo y se limita a saber de alguna situación de necesidad sin mover una pestaña; ahora, “el gato escaldado, del agua fría huye?. Casi todos sabemos de asociaciones, fundaciones, ongs, partidos y sindicatos que iniciaron su acción sin ánimo de lucro y viven de las ubres trincadas (2ª y 3ª) del Estado.

    La Solidaridad degenera por lucro personal, coacción y malvada excusa para traer su moderna democracia.

  13. Leonardo Balmaseda dice:

    Tolerancia, consenso, solidaridad,expresiones que han experimentado, muy especialmente a partir de la Transición política, un ascenso asombroso en su uso, como Idea general de la terminología política y moral de la sociedad dominada por la oligarquía de partidos y como factor más que indicativo del consenso político dominante. El prestigio de estos términos tiene unos motivos precisos en razón de aquellos a los que se opone y sustituye. La pre-ciudadanía se sentiría molesta si fuera tildada de intolerante, insolidaría e indispuesta a la solución “dialogada” de conflictos. Demasiados años de manipulación política, cultural y mediática han hecho creer que la tolerancia es una virtud democrática, cuando tal concepto oculta el verdadero propósito del mantenimiento del status quo de la desigualdad. Es la oligarquía partitocrática estatalizada la que tolera, porque suspende, porque quiere, la potestad de reprender al tolerado y esa es una desigualdad que ofende.
    La invención de un nuevo lenguaje con nuevos significados es hoy una tarea inaplazable en el MCRC y ello comienza con el desenmascaramiento de términos y conceptos tan inanes y tributarios del “pensamiento debil” como los que hoy debatimos.Podremos así, concebir y ejercer una crítica que no se reduzca a una agitación sin consecuencias que termine devorada por los debates establecidos.

  14. Martín-Miguel Rubio Esteban dice:

    Mi querido Antonio: No he podido leer en los últimos días estas páginas debido a graves razones familiares. Respecto a tu comentario sobre la lealtad me parece altamente penetrante y clarificador: la virtud de la lealtad es republicana hasta en la etimología, de “legalitas”, y se oponía en la República romana a los “sanguinis foedera” de las “gentes” o clanes en que se articulaba el Estado. La “legalitas” es la virtud del “civis” en relación con los demás “cives”; y la foedus es la virtud religiosa o sancta del buen membrum familiae. Hay quien en ese sentido ha visto “legalitas” en la postura del Creonte sofocleo, y foedus en la posición de Antígona. Vivat legalitas!

  15. Martín-Miguel Rubio Esteban dice:

    Queridísimo Antonio: Siempre me pareció perfecta tu crítica a la tolerancia, porque responde a su etimología. Frente al respeto, con su “mirada” atenta al otro, la “tolerantia” presupone en su rhema verbal un actante ( el que tolera desde su posición más fuerte ) y un paciente ( el que es tolerado desde su posición más débil ). Por eso Hume en sus escritos políticos decía que la tolerancia es la virtud propia de las monarquías civilizadas ( que habrían aceptado la tolerancia religiosa defendida por Locke ) y el respeto de la democracia. Sin embargo, querido maestro, me temo que la evolución semántica del término tolerancia le está convirtiendo en un sinónimo de respeto. La misma Iglesia utiliza ya el término tolerancia en las preces de la Misa con el significado que tiene el respeto. Y por cierto, estoy totalmente de acuerdo con tu crítica al término “solidaridad” en lo que respecta al “Estado Novo” salazarista – que para nada fue fascista, sino mucho más conservador y tradicional -, pero no creo que tenga ese exacto valor en la Rerum Novarum de León XIII. No obstante, me has excitado tanto los ojos que voy a empezar a estudiar lingüísticamente este último término. Un fuerte abrazo de tu leal discípulo

  16. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Querido Leonardo

    No hay necesidad de crear nuevo lenguaje politico, ni vocabulario especifico. Basta con hacer del discurso publico, y de su terminologia, la mejor expresion de nuestra gramatica y de nuestro idioma. Llamar a las ideas, conceptos y valores por sus nombres propios. Sin usar eufemismos, sin palabras demagogicas, sin acudir a simbolos de simbolos, a metáforas de metáforas. Adjetivar los sustantivos con adecuacion calificativa. Lo que llevo haciendo medio siglo y elemplarizamos en este blog. Respeto en lugar de tolerancia. Decision democrática en lugar de consenso (sin usar el adjetivo democrático a lo que no proviene de una votación ni a lo que no puede ser sometido a votación). Lealtad en lugar de solidaridad. Conciliaciones materiales de intereses opuestos en lugar de reconciliacion nacional o social. En fin, no separar jamas el verbo politico de la oración pulcra que da sentido inequívoco a la comunicacion de ideas y sentimientos. Lo dicho en Pasiones de servidumbre, respecto de la corrupcion del idioma.

  17. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Querido Martin Miguel

    Espero y deseo que tus problemas familares no sean graves. Noté tu falta de apoyo filológico a los terminos que analizo. En cuanto a la solidaridad , no me refiero a la Rerum Novarum, sino a la serie de enciclicas preconizadas para Francia, donde Leon XIII concibe la solidaridad como metafisica social, superadora de la lucha de clases.

  18. lohablo dice:

    Solidaridad, es palabra que se usa demasiado como el atributo más perfecto del hacer humano; pero pienso que en lenguaje como el que nos lanza de aqui y allá colectivamente, politicamente correcto, la solidaridad no lleva más que a realizar actos que individualmente son poco reconocidos, o no encuentran el aval del poder; por eso en estos cauces de la solidaridad , dónde todo el mundo habla de ella, apoyandose a su vez, en la resonancia, el momento de escenario que tiene esas palabras para proclamar la urgencia de los votos a pescar estimo claro y rotundo. Que lo que haga una mano no lo sepa la otra.En la solidardiad de los partidos siempre hay un motivo de voto o de pequeña politia. Pues por eso mismo la remoción en el corazón la acción o actividad humana debe reconocerse por dentro, no por lo que diga esta nueva catequesis de los partidos politicos.

  19. Luis Sanchez de Rojas dice:

    Si se me permite la ocurrencia:
    En el célebre pasaje de la conocida obra de Lewis Carroll, Humpty Dumpty dice: ” Cuando yo uso una palabra significa lo que yo decido que signifique, ni mas ni menos “.
    Alicia replica: ” La cuestión es si usted puede hacer que las palabras signifiquen cosas tan diferentes ”
    Humpty Dumpty zanja el tema: ” La custión es quién es el amo, eso es todo “.
    Es obvio tras el escrito de Don Antonio, que al discurso del poder dominante se le opone el contra discurso de la Revolución Cultural del M.C.R.C.

  20. J.C. Villa dice:

    Estimado D. Antonio:

    Enhorabuena una vez más por su profundo artículo, que llega hasta las mismas raíces lingüísticas y morales de la opresión. De ahí que una auténtica revolución cultural deba desentrañar y arrancar de cuajo dichas raíces, si quiere preparar el camino para la libertad.

    La tolerancia, el consenso y la solidaridad son los pseudo-valores o pseudo-virtudes que fueron erigidos como pilares básicos de los regímenes intencionalmente totalitarios (la Alemania de Hitler, la URSS de Stalin, la España de Franco, etc.). Por ello, resulta sumamente curioso y revelador que las oligarquías de partidos formalmente “democráticas” hayan erigido igualmente esos valores como fundamento ético de sus sistemas políticos.

    La tolerancia es una “virtud” aristocrática (entendiéndose aquí la palabra “virtud” en el sentido en que se dice que un cuchillo tiene la “virtud” de cortar o un veneno la “virtud” de matar). Las virtudes de los aristócratas son dominar y tolerar a sus congéneres. La tolerancia es propia de quien ejerce dominio sobre otras personas, a las que puede tolerar en su ignorancia o en su impotancia, puesto que son inferiores a él. Tolerar a alguien es dar por sentado que es un ser inferior o un ciudadano de segunda categoría. Como dice D. Antonio, la tolerancia destruye el respeto entre iguales, precisamente porque destruye la igualdad entre seres humanos. La tolerancia es la moral propia del amo, del dueño de esclavos.

    Respecto al consenso, es otro de los valores prototípicos de los regímenes totalitarios. El “consenso” no es sino el intento de hacer que la sociedad civil sea un reflejo exacto y especular de la sociedad política (lo que intentaron los regímenes comunistas y, en menor medida, los fascistas). La “filosofía del consenso” supone, en suma, el intento de eliminar toda oposición o disidencia, la cual es castigada con la muerte física o el encarcelamiento (en los regímenes dictatoriales), o con la “muerte civil” (en las oligarquías partitocráticas parlamentarias).

    La solidaridad, por su parte, no es sino el egoísmo colectivo y corporativizado. ‘Solidario’ viene del latín ‘solidus’. En un cuerpo sólido, las diferentes partes son solidarias entre sí porque no se puede actuar sobre una sin actuar sobre las demás. Por ejemplo, una bola de billar: un golpe sobre uno de sus puntos hace rodar la bola entera; o un motor, cuyas piezas no pueden funcionar si no van juntas. Aquí la solidaridad es una cohesión interna o una interdependencia recíproca, objetiva y desprovista de toda intención normativa, entre las diversas partes de un cuerpo sólido. Esto da sentido, en el latín jurídico, a la expresión “in solido”, que significa en bloque o todos a una. Los deudores son solidarios cuando cada uno puede ser considerado responsable (si cualquiera de los otros deudores se declara insolvente) de la totalidad de la suma prestada.

    Pero el término ‘solidaridad’ va más allá de la acepción puramente jurídica. Dos sujetos son solidarios si lo que uno hace afecta también, de manera inevitable, al otro (por ejemplo, porque comparten los mismos intereses). Ésta es la base del sindicalismo: los trabajadores sindicados son solidarios entre sí, pero no lo son (ni pueden serlo) con los parados. También es la base del mutualismo y de las compañías de seguros. Aquí vemos la inmensa diferencia entre la generosidad y la solidaridad. Dar muestras de generosidad es actuar a favor de alguien cuyos intereses no se comparten. La solidaridad, por el contrario, supone actuar a favor de alguien cuyos intereses se comparten: al defender los suyos se defienden los propios, y viceversa. La generosidad es interesada: es renunciar a los propios intereses, lo cual supone liberarse, parcialmente al menos, del egoísmo. La solidaridad, en cambio, es totalmente interesada, pues implica defender los propios intereses junto con los de otros: es, en suma, la socialización del egoísmo.

    Un cordial saludo.

  21. J.C. Villa dice:

    Corrección:

    En el último párrafo, línea 11, del mensaje nº 20, quería decir: “la generosidad es desinteresada”.

  22. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Querido Luis

    Exacto. Tu comentario, perfecto. El lenguaje de la clase politica y mediatica no es un metalenguaje esotérico, como el de las profesiones sacerdotales que dicen la justicia (jurisdiccion) o la salud (medicina), sino un verdadero contralenguaje como el del genial autor de Alicia. Y esa es la razon de mi respuesta a Leonardo. El MCRC utilizará siempre el más exotérico de los lenguajes, el del sentido común de las palabras, el de la correspondencia exacta entre ellas y las cosas que designan.

    Cuando, pronto, entremos en materia constitucional, veremos como la esencia de la Norma de las Reglas de Juego no es constituir el Estado ni la Nacion (ya lo estan antes), ni tampoco los límites internos del
    Poder politico (sería contrario a la naturaleza expansiva de todo poder), sino las reglas de juego del contrapoder, la garantía de la libertad.

    Por eso, es falsa toda Constitucion que provenga del consenso de los poderosos. Por eso, solo una fuerza constituyente, como la impulsada por este MCRC, que no aspire al poder, puede configurar la Constitución del Contrapoder, o sea, la de la democracia. Por eso, no nos limitaremos a despreciar el poder, sino a constituirnos como manifestación del contrapoder, de la desconfianza sistematica en toda clase de poder. Pues esa desconfianfa es la que funda la confianza en la libertad politica.

    Estas ideas, tan distintas de las anarquistas, deben ser explicitadas en otro artículo.

  23. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Querido Villa, te anticipastes a mi analisis de la solidaridad y lo has remtadado. Ratifico, como en todas tus intervenciones anteriores, la negatividad de lo solidario, fuera del contexto que lo une a la responsabilidad, no de orden simplemente moral.

    La solidaridad es un valor puramente religioso. Por eso es espléndido el comentario de Francisco. La solidaridad complementa otro lema religioso, el de la Reconciliacion nacional, que motivó todas las traiciones políticas, que actuó como principio moral del consenso, que dió base social a la Constitucion de la Monarquía de Partidos, que justitificó el cafe para todos de Suarez. Esa imposible reconciliacion se conmemora en la Plaza parisina de la “Concorde”, la concordia que a la muerte de Robespierre produjo la Constitucion del Directorio, y creó la clase politica de los perpetuos. No inventamos nada para condenar la reconciliacion y la solidaridad. La historia ya lo ha hecho por nosotros. Gracias.

  24. J.C. Villa dice:

    Estimado D. Antonio:

    Ciertamente, la solidaridad es un concepto puramente religioso, más propio de un Estado confesional que de un Estado laico. Como has señalado, fue León XIII quien le dio su actual forma doctrinal, como una metafísica social superadora de la lucha de clases. Además, la doctrina solidarista de León XIII estaba enmarcada dentro de la concepción profundamente reaccionaria, retrógrada y anti-liberal de este Papa. En sus Encíclicas, León XIII defiende que el propio funcionamiento y régimen normativo de los Estados debe estar sometido a las “verdades reveladas”: “(Dios) ha ordenado a todos los hombres que obedezcan a la Iglesia igual que a Él mismo, amenazando con la ruina eterna a todos los que desobedezcan este mandato” (Encíclica Libertas Praestantissimum). La solidaridad misma es entendida por León XIII como la sumisión fiel (no leal) de la sociedad política y de la sociedad civil a los dictados de la Iglesia, por ejemplo en lo referente al mandato de la caridad social. La solidaridad aparece así como mera fidelidad a los intereses de una corporación o comunidad concreta –la Iglesia Católica. Este sentido profundamente religioso, anti-humanista y exento de responsabilidad moral es el que sigue predominando hoy día en Estados pretendidamente aconfesionales pero que en realidad no lo son, como en España.

    Salud y lealtad.

  25. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Querido Villa

    En tu ultimo comentario, magnífico, rozas un tema, el del anti-humanismo cristiano, que no me atrevo a desarrollar aquí, por temor a que muchos, muchísmos humanistas cristianos, se sientan excluidos de este MCRC, inspirado desde luego en el mas profundo de los humanismos, que comprende y afecta a todos los seres humanos, sean o no cristianos. Pero en defensa de tu expresion, debo aclarar, filosofo Villa, algo debatido por los mejores teologos europeos (ninguno español) en uno de los más celebres “Encuentros de Ginebra”(1947-1957).

    El humanismo cristiano, siendo real y operativo en la formacion del espiritu europeo, no es ni puede ser autentico humanismo. La razon es muy elemental y nada ofensiva para los crstianos. Pues reconoce la fundamentacion del mismo en un hecho tan extrahumano como la Redencion. El humanismo universal se basa en la creencia de que el hombre (no digo “y la mujer” porque conocozco el valor del neutro nominal) puede redimirse a si mismo, sin necesidad de la Redencion de Cristo, ni de la Gracia divina. La creencia en la naturaleza caida de la humanidad es una filosofia antihumanista, que produce consuelo a los oprimidos en este mundo y esperanza de los fideistas en el otro mundo. Pero vuelvo a insitir en que la propia concepcion del humanismo en el mundo moderno sería ingrata si no reconociera la realidad practica del humanismo cristiano, y la aportacion de genios como Erasmo,Moro o Pico a la idea del humanismo laico y, por ello, universal. El MCRC llama a los cristianos que deseen liberarse de la servidumbre voluntaria al poder temporal. Respetaremos todas las vivencias de humanidad, aunque no sean las del genuino humanismo. Gracias amigo Villa, por darme la ocasion de aclarar lo que es humanismo y antihumanismo. El MCRC es un movimiento fundamentalmente humanista, que quiere integrar a todos los sentimientos de esperanza en la humanidad. Salud, mucho afecto y lealtad.

  26. Eduardo dice:

    Es imprescindible comprender que la solidaridad hay que entenderla con respecto a algún tercero, como ha enseñado Gustavo Bueno. Únicamente la solidaridad “humanista” tendría un sentido armónico, no dialéctico. Pero entonces dejaría de ser un concepto político. La solidaridad universal exigiría que dejásemos de ser “animales políticos”, enfrentados en distintas sociedades políticas, para ser animales pos-políticos. Pero esta solidaridad universal, por el momento, es utópica (literalmente, no tiene lugar).

    Entonces ¿contra quién, contra qué, somos “solidarios”? -Si somos solidarios con la verdad, somos insolidarios con la falsedad. Si somos solidarios de la monarquía, somos insolidarios con la república. Pero la ideología del “consenso”, de la “conjunción de los opuestos”, tiende a difuminar esta dialéctica. Así como la ideología religiosa de la “solidaridad”, señalada por J.C. Villa, tendía a difuminar que esa solidaridad se vinculaba realmente con intereses corporativos, la “solidaridad” secularizada oculta contra quién es, de hecho, insolidaria. Es la sustitución de la dialéctica por la retórica.

    Todo forma parte del teatro de la democracia aparente. Apariencia de solidaridad, de libertad, de tolerancia.

    ¿Y qué me dicen de la de-generación del concepto de “libertad de expresión”? Creo que forma parte de la misma familia de conceptos tratados aquí: tolerancia, consenso, libertad. ¿Cómo es que hemos llegado a confundir la “libertad de expresión” con la “libertad para el delirio”? De una masa ciudadana adiestrada en el odio a la ciencia, la filosofía, la verdad y la responsabilidad (es decir, adiestrada en el relativismo moral y político), apenas puede esperarse que ejerca una libertad distinta a la libertad para el delirio. Más o menos lo que decía el filófoso de la ciencia Feyerabend: anything goes; la magia a la altura de Einstein, el “diseño inteligente” a la altura de Darwin. Etcétera, etcétera.

    Salud.

  27. lohablo dice:

    Solidaridad y fábrica de ilusiones, así el Gobierno ilustra su acción política. Pacto de la imagen como nido del pensamiento confirmatorio y asistido , con la misma imagen puesta a disposición del poder en el conjunto de organos de información, conjugados y recíprocos. Ideas seleccionadas, como respuesta condicionada dónde lo humano conceptual-organo de análisis- se va haciendo instintivo; y lo ideal, puramente gestual. La solidaridad en este derramarse cotidiano une los mil gestos garantizados con la eficacia de la imagén reproductora, activa y simultánea.Sirve esto para esa moral laica de salvarse uno mísmo su Alma, haciendo bienes apetecidos-¿ quién no quiere el bien y su articulación , bienes comunes- todos nos sentimos concernidos porque se pueda hacer por los demás tanto y más que por uno mismo. En la medida en que uno mismo está en situación de identidad, no importando lugar, ocupación etc- bienes generales- a todos debe llegar la ayuda, la asistencia a la continuación de la vida, un bien; el mismo bien es ya una acción. En ello, saltan en provisión ordenada en un conjunto de normas o rituales para llevar a buen sitio esta colaborador de la idea-sentimiento del ser humano , protagonizada a su mayor gloria por los Gobiernos . ONGS, aptitud para llevar a término tal ambiental novedad, ya no solo española sino de marca global. El individualismo humanitario, organizándose en pequeños aparatos burocráticos llevando la hora nueva de que el estado de bienestar más allá de las fronteras se extiende y en el mismo vestibulo de las palabras, cuando el gobernante dice ya se está refiriendo a esta demanda social.Solidaridad como puntal de la globalidad o globalización en un mundo haciéndose.Sustitución del prójimo por el lejano; el de la calle ya no es el de mi casa, es el de una calle de Malasia.Pues también la televisión sustituye al ojo que ve y no ve en la proximidad la indigencia, por el ojo que ve lo que quieren que vea en la televisión.
    El otro dia vi Hotel Ruanda, que alguien me hable de ¿ solidaridad? Hablaremos de lo mismo cuando solidaridad no sea un vocablo manipulado.

  28. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Querido Eduardo, has hecho una gran aportacion al esclarecimiento de lo que aquí se dilucida. La libertad de expresion es una fantasía sin libertad de pensamiento, y una quimera para quien no tenga acceso a los medios de comunicacion, no piense con la servidumbre voluntaria de sus directores y a sus directores o sienta horror de la vulgaridad, de los tópicos y del mal gusto.

    Ni hace falta que ratifique tu comentario. Vienes a decir lo mismo que en el analisis de la cultura del como si o la sociedad de la apariencia.

    ¿Sabes como comunicar con Gustavo Bueno? Intento en el número de telefono qe me dió hace tiempo, y no lo consigo? Gracias, salud y lealtad.

  29. lohablo dice:

    Solidaridad, palabra que comienza por hablarse, recordarse… Así se refuerza, la solidadaridad.Palabras que gozan del favor de la autoridad, y de la gente por emerger casi al mismo paso en su uso común. Como todos los abstractos, tienen que salir de algún sitio como definición, pregunta, y respuesta. En el caso español sale como reacción. No se sabe bien su definición. La definición de una palabra , en este caso goza de nivel alto de abstracción. Su concreción en acción mundana impide del todo su definición completa. La subjetividad- el sujeto mismo- con la que se relaciona dicha palabra- en el oyente- y la acción prevista en uno, no ampara a la verdadera letra de la palabra en su poder de recibir en unas frases una definición .Uno no puede contemplar en el relieve de lo concreto las palabras si antes no las ha verificado en su misma monta internamente.En esta se va un poco a ciegas- sin saber- e iluminado- por quién parcialmente promulga su aplicación unitaria.La misma imagen- ver solidarios- produce la acción-hacerse solidario- y esta encuentra destino en una verificación atestiguadora en los que en su medios hablan, hablan semejantemente. Las palabras transforman a quienes las usan por el ideal medido que incorpora el escucharlas una y otra vez, una y mil veces más, desplazando de esta manera la crítica, como representación del como sí fuera esto aquello- como bien , muy bien describió D. Antonio, a un lugar sin operatividad, a un lugar dónde el cero es su número.
    Palabras como esta fusiladas de aqui y de allá , tomadas sin control, y prodigadas con la culminación en ellas de cumplir un fin.Satisfacer con el ojo puesto electoralmente a moverse imantando electores. Los hombres y las mujeres no son ya hombres y mujeres deben ser adeptos a unos votos. Para esta idea sirve el crisma de la solidaridad,y otras cosas como programas escondidos de los partidos, ademàs de a ayurdar al prójimo-lejano.
    ¡Y no daís educación. Y no daís escuela. Y no daís luz. Solo daís,
    de vuestros zapatos, suelas;
    que os sigamos como avestruz,
    es vuestra voluntad; ajena
    al estado de inquietud,
    de las gentes de esta tierra¡

  30. pepe fernandez dice:

    Celebro que D. Antonio sigue en la línea de batir con el fuego graneado a la línea partitocrática, descubriendo el juego sucio del nuevo lenguaje de la transición, un lenguaje pervertido a la medida de los vulgares objetivos: dinero y poder sin pegar clavo ni someterse a otra autoridad que no sea la del propio partido político. De aquí nace la corrupción.

    Escucharle hablar a un político de estos de tolerancia y solidaridad, es de un cínismo y una falta de respeto o exhibición de ignorancia que como diría Hamlet, eriza los cabellos como los de un airado
    puercoespín. Tolerancia, efectivamente tiene un origen religioso, se tolera algo como una gracia concedida por el poderoso a una minoría perseguida de una secta religiosa que se tiene por ilícita.

    El otro significado de tolerancia que la transición acuÑo para dar respetabilidad al robo, es la del relativismo moral y el todo vale y todo tiene el mismo valor. El desarrollo de esta definición ha conducido, por ejemplo, entre otras perlas, al absurdo de la Alianza del Sr Zapatero.

    La solidaridad que nos inventaron aquí en Espana los padrinos de la constitución y sus apadrinados va en el mismo cesto que el del consenso. La solidaridad se nos convirtió aquí en sinónimo de corrupción. Ya que no hay solidaridad en abstracto, está se ejerce con el grupo de pertenencia y en contra del resto de la sociedad. Por eso cuando los capos de los partidos políticos hablan de solidaridad, se están refiriéndo al propio partido , que al carecer de ideología diferenciable, implica luchar por el poder y el dinero como objetivo primero y último.

    Un saludo republicano.

  31. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Quero Pepe

    La tolerancia moderna fue la virud que promovieron hombres como Erasmo, Locke y los ilustrados, contra las guerras de religion. La primeta critica contra la tolerancia, en la historia de las ideas, la lei en Montesquieu. He buscado donde lo dijo y no lo encuentro. Pero tiene que ser seguramente en sus variadas “Consideraciones”, pues a la tolerancia le opuso la virtud social de la consideración, la forma de llamar al respeto en su tiempo, como hoy decimos consideracion ajena.

    Siempre espero con alegría tus comentarios. Abrazos

  32. lohablo dice:

    Donde se dice solidaridad, digase otra cosa, dónde se articula el principio de solidaridad y se establece en los márgenes de la Ley, hablese de otra cosa. Donde Estatuto de Autonomía , arquetipo nacionalista; evádese la solidaridad con su caño corto a otro rincón del corazón , y alli hagáse huerto y paseo para el Agora; dónde los rios pertenecen a quienes van por ellos, o comen de ellos, o se bañan en ellos, digase otra cosa de ellos mismos, excepto yo también como de ellos, me baño de ellos, lloro por ellos etc.
    Una cosa solidaridad escrita, oficialmente promulgada; otra ,solidaridad con giro de 360º viendo todos los aspectos al alcance de uno mismo, cuando hay que darse la vuelta y mirar a otros lugares; de la misma inteligencia hecha pregunta y respuesta. Esperamos su acción.

  33. vilamallén (CR3) dice:

    En el comentario nº 20, J.C.Villa dixit:
    “La tolerancia, el consenso y la solidaridad son los pseudo-valores o pseudo-virtudes que fueron erigidos como pilares básicos de los regímenes intencionalmente totalitarios (la Alemania de Hitler, la URSS de Stalin, la España de Franco, etc.)”
    Lo cual me parece, sin ánimo injuriandi, una boutade o un delirio.
    No consigo imaginar bajo qué supuestos se puede entender que el franquismo estaba imbuído de tolerancia, consenso y solidaridad.
    Permítame, estimado Sr. Villa, manifestarle mi estupefacción ante su aseveración, añadiendo que, a mi parecer, Paco, Pepe y Adolfo estarían asimismo gratamente sorprendidos.
    Le envío un cariñoso saludo, extensivo a D. Antonio y resto de la concurrencia.
    S&R

  34. Miguel de Mallorca dice:

    En el TRATADO SOBRE LA TOLERANCIA, Voltaire hace una enconada defensa de la convivencia del catolicismo con las otras corrientes o “herejías” del cristianismo, haciendo un especial incapié en los hugonotes, muy presentes en distintas regiones de la Francia contemporánea al autor. Pero, a pesar de la buena voluntad que se observa en Voltaire al defender el derecho de los seguidores de Calvino a practicar sus ritos en harmonía con los católicos, es cierto que lo hace considerando al catolicismo como la “religión oficial” del Estado. Es decir que, como ya se ha dicho aquí, la tolerancia SIEMPRE supone una condescendencia hacia las religiones o ideologías (en definitiva, hacia las formas de pensar) que difieren de la “oficial”.
    Por muy buenas que fueran las intenciones del pensador galo al escribir su tratado (cuyo eje es la proclamación pública de la inocencia de un matrimonio de hugonotes injustamenta acusado de asesinato por motivos religiosos), no puede evitar poner al catolicismo (pensamiento oficial) en una posición de prevalencia moral sobre las corrientes heterodoxas. Parafraseando la celebérrima máxima orwelliana: “Todas las formas de pensamiento (o las religiones) son iguales, pero unas son más iguales que otras”.
    Tras la “Santa Transición” (me encanta la expresión y siento no recordar a cual de los amigos del MCRC se la he leído; enhorabuena, en todo caso, por el hallazgo de un eslogan tan descriptivo -Suárez & Cía. te hubiesen comprado en su día los derechos de autor-), todo aquel que no se sumara al consenso político era tolerado, se le permitía seguir respirando; pero era enterrado civilmente, acallado en los medios de “comunicación” su crítica al discurso político predominante. El respeto a las opciones políticas distintas pasaba por combatir en igualdad de oportunidades, sin la preponderancia de unas ideas políticas sobre otras. Es decir, el establecimiento de un periodo constituyente en el que reformadores y rupturistas (además de revolucionarios y “el búnker”) expusieran a la sociedad sus distintas visiones políticas, culminando en unas elecciones (con los requisitos de sistema uninominal por distrito y con mayoría de votos para la elección) a Asamblea Constituyente. Y, a partir de ahí, con libertad política y separación de poderes (u organización de contra-poderes, como magníficamente describe D. Antonio), acabar con la supremacía político-moral (casi se me ha acusado deinmoral, además de fascista y revolucionario!!) del consenso político como única porma de llegar a la Reconciliación nacional.

    Un cordial saludo.

  35. J.C. Villa dice:

    Al comentario nº 35:

    Estimado sr. Villamallén, de su comentario infiero que Vd. considera que la tolerancia, la solidaridad y el consenso son valores positivos y democráticos. De este modo, al extraer mi afirmación fuera de su contexto (la explicación del carácter absolutamente negativo, anti-democrático y amoral o inmoral de tales conceptos), pretende presentar dicha afirmación como una suerte de delirio por mi parte, con afán provocador. Nada más lejos de la realidad. Le invito, pues, a que lea o relea con atención tanto el texto de D. Antonio como mis respuestas al mismo, donde se contesta con mayor claridad y concreción a la cuestión que Vd. plantea de manera tan abstracta y ambigua.

    Es una muestra más del poder mitificador del lenguaje desdoblado (símbolos de símbolos) el que conceptos como “tolerancia”, “consenso” y “solidaridad”, que tantos horrores han desatado en el siglo XX, sigan viéndose hoy en día como epítomes de la democracia.

    Un cordial saludo.

  36. J.C. Villa dice:

    Al comentario nº 25 de D. Antonio:

    Querido D. Antonio, ratifico en todos sus términos la respuesta que ha dado, y le agradezco que haya aclarado un posible malentendido que podría derivarse de mis palabras. En estos tiempos de dictadura de lo políticamente correcto, en los que la crítica se confunde con la ofensa y ésta a su vez con el daño o perjuicio (pasando así por alto la distinción que ya los filósofos estoicos y el propio derecho romano tuvieron muy clara), no está de más arojar luz sobre cualquier expresión que pudiera ser vista como imbuida de ‘animus injurandi’, aun cuando no fuera ése su sentido ni su intención.

    Ciertamente, los humanistas cristianos del Renacimiento –Petrarca, Pico Della Mirandola, Erasmo, Budé, etc., son los precursores del humanismo actual. El humanismo, en sentido amplio, considera a la humanidad como el valor supremo, lo que en el ámbito político se traducía en la independencia del poder temporal respecto al poder eclesiástico, y en el ámbito moral en la separación entre la religión y la ética. En este sentido las Encíclicas de León XIII eran anti-humanistas, ya que proponían una vuelta a la situación pre-moderna, en la que el poder temporal se concebía como un siervo fiel de la Iglesia, y la ética no era entendida de ningún modo al margen de la religión.

    Podríamos hablar entonces de un humanismo secular y de un humanismo religioso. Ambos tienen en común la preocupación por la totalidad de la humanidad y la consideración de ésta como el valor más importante. La diferencia vendría dada en el ámbito de la cosmología u ontología general: para el humanismo secular, no hay nada sobrenatural en el mundo real; en cambio, para el humanismo religioso sí existe lo sobrenatural, el mundo de los númenes. Ahora bien, en los demás ámbitos (antropológico, axiológico, gnoseológico, moral, social, político), las coincidencias entre los humanistas seculares y los religiosos son numerosísimas.

    Un afectuoso saludo.

  37. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Querido Miguel

    Has percibido bien la tolerancia volteriana, pero en el ejemplo que citas lo extraordinario no era la dctrina ilustrada, bastante difundida en las capas burguesas y profesionales, sino la insólita valentía de un escritor deista, para enfrentarse a toda la sociedad bien-pensante catolica, en defensa de un matrimonio protestante inocente del crimen que se le imputaba. Voltaire fue el antecedente de Zola y del affaire Dreyfus. Abrazos

  38. Antonio Garcia Trevijano dice:

    A Vilamallen y a Villa

    Creo que vuestra disputa descansa en un malentendido de Vilamallen sobre el sentido de la tolerancia, el consenso y la solidaridad en las dictaduras. Por ello no veo animo provocador, sino de extrañeza, en el delirio que implicaría creer que el Regimen de Franco era tolerante, y que predicara el consenso o la solidaridad. Vivi todas las fases del sistema de poder franquista, y aseguro lo siguiente.

    La dictadura toleró a todos los que no se metían en en politica y eliminó fisica o moralmente a los que nos opusimos a ella. El franquismo no tuvo necesidad de crear la palabra consenso, pues era tácito y forzoso en la adhesion a los principios eternos de la Victoria y del nacional-catolicismo. En cuanto a la solidaridad nacional, el Régimen de Franco la propagó tan intensa y frecuentemente como Salazar.

    No digo esto para mediar entre vosotros, sino porque creo que Vilamallén no entendió el alcance general de los terminos aplicados por Villa a la dictadura, y antes de hablar de delirio, debió de pedirle una explicacion. Que no habría sido muy diferente de la que estoy dando. Gracias.

  39. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Querido Villa

    No hacia falta que aclararas tu posicion ante el humanismo. Pues era imposible que tu crítica a la doctrina social de Leon XIII pudiera ser confundida con un inexistente inhumanismo cristiano. Solo que yo aprovecho vuestros comentarios para introducir reflexiones que eviten los equívocos entre personas menos cultas o más dogmaticas.

    En cuanto a las distintas clases de humanismo, son evidentes las diferencias entre el clasico romano, el literario renacentista (ciceroniano) y el religioso (hermético y cabalistico). Simone de Beauvoir dijo que sin echar raices en los dos humanismos del Renacimiento no habría suelo para un movimiento de liberacion. Y la mujer que mas he admirado en los tiempos modernos, Simone Weil, desarrollo un tipo de humanismo cristiano tan original que, por un lado depuraba a la religion de todos los elementos no procedentes de la cultura griega, y de otro lo aplicaba solo a los individuos, no a los colectivos, con lo que excluía un humanismo católico. Los que no conocen su vida, han de saber que esta mujer enfermiza de cuerpo, dió un ejemplo de coraje incolvidable. Pidió a De Gaulle, en Londres, que la lanzaran en paracaidas sobre la Francia de Vichy para sumarse a la resistencia. Hizo cosas extraordinarias. Enfermó de tubercolisis. Se negó a ser curada, ni sacada de Francia, para seguir activa en la resistencia y murió muy joven.

    Mi concepto del humanismo difiere del renacentista y del religioso en aspectos sustanciales, como se ve en mis articulos. Es un humanismo laico que no busca la verdad moral en los textos clásico, por lo que no es erudito ni reducido a las humanidades, sino en la experiencia, por lo que es más realista y científico que idealista y literario. Sin lealtad no hay más que humanismo retórico. Hasta pronto, con lealtad y salud republicanas.

  40. J.C. Villa dice:

    Apreciado D. Antonio, muchas gracias por la aclaración (comentario nº 40), que expresa inmejorablemente lo que yo no acerté a explicar de manera precisa.

    A Villamallén: No es que los regímenes dictatoriales predicaran de forma explícita los valores o pseudo-valores de la solidaridad, el consenso y la tolerancia (aunque en ocasiones sí lo hicieran, como en el caso del solidarismo corporativo fascista, predicado tanto por el franquismo como por el nacional-socialismo, o el solidarismo proletario promulgado por Stalin). Más bien, tales valores formaban parte (a veces de manera tácita, como ha señalado D. Antonio) del fundamento moral de sus sistemas políticos.

    La tolerancia, como ha dicho Miguel de Mallorca, no es más que condescendencia hacia aquél o aquello que se considera de algún modo inferior; en este sentido se opone al respeto, con el que muy a menudo se tiende a identificar. Tolerar es una palabra del poder, que nunca ha sido propia de los dominados, de la gente de a pie. Para que haya tolerancia ha de haber un tolerador y un tolerado, es decir, un superior y un inferior, o incluso un amo y un siervo. La tolerancia es una virtud del poder; y ya sabemos que, cuando el poder implica poder matar, la tolerancia es simplemente perdonar la vida.

    El régimen nazi fue “tolerante” con los judíos hasta que puso en práctica con ellos la solución final. La inicial “tolerancia” de los jerarcas nazis hacia los judíos no era otra cosa que el perdonar la vida a unos seres considerados infra-humanos e inmerecedores de vivir. La ideología nazi consideraba que el mero hecho de no exterminar físicamente a los judíos –antes de la solución final– era una muestra más de la “superioridad moral” de la raza aria; así pues, en un principio la actitud del régimen nazi fue de “tolerancia” hacia los judíos, y, aun después de despojarles de todo derecho y de encerrarles en guetos, siguió tolerando su existencia durante un tiempo. Lo que ocurre es que existe una línea muy fina entre la tolerancia y la intolerancia: quien hoy es tolerado –y, por tanto, considerado como inferior y aun como alguien a quien de momento se le puede perdonar la vida–, mañana mismo puede dejar de ser tolerado, precisamente a causa de esa misma tolerancia que no es sino la condescendencia temporal del amo hacia el siervo. Quien tiene el poder de tolerar –de perdonar la vida–, es porque tiene el poder de no tolerar –de quitar la vida. De ahí que tolerancia e intolerancia sean las dos caras de la misma moneda, como gemelos dioscuros. La tolerancia se desliza con implacable y siniestra facilidad hacia la intolerancia, desembocando en el pogromo y el exterminio.

    Respecto al consenso, del mismo modo que lo hubo tácito y forzoso durante la dictadura franquista, también lo hubo en las dictaduras hitleriana y estaliniana. De ahí el título de un interesantísimo libro de Robert Gellately: ‘No solo Hitler. La Alemania nazi entre la coacción y el consenso’, publicado por la editorial Crítica. Gellately señala que Hitler mantuvo prácticamente hasta su muerte un enorme consenso social entre la población alemana, la cual no veía mal ni siquiera el Holocausto -completamente aireado por los medios de comunicación nazis-, por la simple razón de que estaba convencida de la existencia de una conspiración judía mundial contra Alemania. También el consenso –en su mayor parte forzoso– fue uno de los principios básicos del régimen de Stalin.

    Un afectuoso saludo.

  41. Luis F dice:

    Hola a todos,
    Supongo que mi pregunta es un tanto ingenua, aunque he tenido discusiones al respecto.
    Mi posición frente a la democracia ha sido siempre que se trata de unas reglas de juego que han sido aceptadas por una mayoría en una constitución (las reglas que he defendido son las del MCRC).
    Si un determinado partido propugna ideas en contra de dichas reglas, y gana unas elecciones, no debería llegar al poder. Lo que ya no tengo claro, es cual debería ser el procedimiento para impedirlo (desde luego no sería el ejército, como en el caso de Argelia)
    El tema se enmarca dentro de la mal entendida tolerancia, y aunque creo que reduzco el nivel de los comentarios, considero que clarificar temas prácticos, quizás claros para gran parte de los contertulios, es bueno para tratar de acercar a más personas a este blog.

    Gracias y saludos

  42. Pla (Club Republicano) dice:

    Estimado D. Antonio:

    Mi buen amigo Vilamallén expresa una extrañeza que comparto, al menos inicialmente. Los comentarios 35 y 40 me parecen (con todo mi repeto por JC Villa, también) ambos atinados, pero sería conveniente añadir algo más. Si no, no se entiende nada.

    En primer lugar, hay que ponderar que cuando Locke (siglo XVII) proclama la Tolerancia como virtud, dicho sea así un poco a la pata la llana, no se daban las circunstancias actuales. El caso (y obra) de Voltaire que se ha citado es, a estos efectos, análogo. Y es que las ideas de “tolerancia”, “consenso” y “solidaridad”, tienen también su historia. No siempre significaron las mismas cosas, exactamente.

    Por otra parte, la idea de “solidaridad”, tiene anclajes mejores que la referencia de JC Villa al Papa León XIII. Me refiero al solidarismo republicano francés, teorizado por León Bourgeois (Premio Nobel de la Paz en 1920 y primer Presidente de la Sociedad de Naciones, en 1919):

    http://www.senat.fr/grp/rdse/page/senateurs/hist/Bourgeois.html

    Un “solidarismo” de los radicales franceses es una apuesta política contra el socialismo y contra el iberalismo. Un doctrina por la que todo republicano debería sentir, al menos, curiosidad. Una teoría que pretende hace girar las políticas de justicia e igualdad sobre dos grandes ejes: el sistema educativo y la seguridad social. Para mejor aproximación,

    http://www.partiradical.net/pages/nous-connaitre/histoire3.asp#

    Por último, no cabe duda que muchas ideas nobles y notables, como las de “solidaridad” o “tolerancia”, son actualmente víctimas de un manoseo impúdico que permiten usarlas para designar cualquier tontería. Un minuto de silencio en solidaridad con algien o con algo es algo que se hace mucho y, sin embargo, casi nadie repara en la estupidez que significa.

    Salud y República

  43. pepe fernández dice:

    Gracias Antonio, pues tu utilisíma referencia sobre el concepto moderno de tolerancia.

    Tiene razón Villa, el que puede tolerar es el que tiene el poder. Santo Tomás lo expone de forma muy clara “tolera quien tiene la potencia de retirar el acto” y lo hace para evitar un mal mayor, por eso en la Edad Media a la tolerancia se le llama prudencia.

    No es contradictorio, entonces, que una dictadura sea tolerante hacia ciertas cosas y Franco tolera aquello que le conviene. La tolerancia como bien dices implica la falta de respeto pues reconoce la desigualdad entre el tolerante y el tolerado. Por eso es inaceptable el uso que los políticos de la Santa Transición hacen del “palabro”.

    La Alianza del Sr Zapatero convierte al miedo en una virtud, a través del palabro. Para evitar que los terroristas vuelvan a atacar hay que tolerar y dialogar. Pero quien tiene miedo no puede tolerar, porque si no tolera le cae el palo encima. Los terroristas captan la debilidad del “tolerante”.

    Lo más patético del newspeak de nuestra santa transición es que ahora se quiera exportar como modelo para las relaciones internacionales.

  44. Anónimo dice:

    En relación con el comentario nº 2 de Francisco acerca de la política y la religión, quisiera citar un pequeño librito de George Steiner titulado Nostalgia del Absoluto, que seguramente le interesará mucho, si es que no lo conoce ya. Hace un recorrido magníficamente escrito sobre los aspectos mesiánicos y pseudorreligiosos de las principales ideologías del siglo pasado.

  45. J.C. Villa dice:

    Amigo Pepe:

    Has comprendido perfectamente lo que yo quería decir al afirmar que la tolerancia era y es una virtud característica de las dictaduras. En efecto, sólo puede ejercer la tolerancia quien tiene el poder: el tolerante suspende –aunque sea de forma temporal– su facultad o capacidad para reprender y/o reprimir (perseguir, encarcelar, torturar o matar) al tolerado. Pero el tolerante conserva intacta dicha facultad de dominio y de represión, cuya preservación es la condición de posibilidad de la tolerancia misma. Por lo tanto, si cambian las circunstancias o la propia disposición del tolerante, la tolerancia de éste puede convertirse automáticamente en intolerancia, sin que por ello exista contradicción alguna en la lógica del poder.

    Por lo demás, comparto tu análisis sobre la tolerancia de Zapatero respecto al terrorismo de ETA, así como la indignidad de una palabra que ha pasado a formar parte del vocabulario litúrgico de la Santa Transición, como muy bien dices.

    Un afectuoso y leal saludo.

  46. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Querido Luis

    Una vez establecidas las reglas de juego de la democracia formal, con prohibicion del sistema proporcional de listas de partido, es de hecho imposible que gane por mayoría un partido que quiera derogar esas reglas. Pero si se diera ese caso, hay que respetar el resultado electoral. Abrazos.

  47. Juan Moreno. dice:

    La tolerancia es ejercida por los regímenes oportunistas casi siempre.

    Oportunismo: Sistema político de transigencia y contemporización, que en caso de necesidad,sacrifica los principios fundamentales para acomodarse a la circunstancia de tiempo y lugar.

  48. lohablo dice:

    ¿ qué dicen qué dicen las palabras?
    Quienes enarbolan la solidaridad con el magma ebrio de sus pulmones, hacen de esta palabra normas de actuación, o respeto; los políticos hablan o representan al dictado de la pronunciación de palabras estrellas con papel pautado del partido; destino, globalización, solidaridad sin saber bien de que se trata lanzan al dia y a la media noche, en voz queda, o en voz alta como el que dice hola a su enemigo, o mañana a su verdugo de hoy. De ellas nace el desengaño de los políticos, de quienes a tintineo continúo vocean esas palabras vengan no vengan a cuento. Con esto arman sus discursos, y los llenan de otro aire diferente , pero es el mismo globo y acaba por romperse, no aguanta los zig-zag de la libertad humana tantas veces tironeada; su naugrafio no está en que no lleven solo buen timonel , sino en la falta de rumbo y capacidad y podedumbre en la quilla. Urdiendo palabras bonitas, incesantes exclamaciones, y aposiciones sin limite no se construye la politica necesaria; de aquí quien vaya navegando por las aguas, asperas, socorridas, amontonadas, dulces, prácticas del país este trozo cada vez más hueco de la política española se encontrará muy solo.Las voces inquietas hacen las veces del silencio necesario para escucharse uno a si mismo y dar respuesta a tanta desilusión de hábito informe ; salir de este secuestro no es fácil, las voces de plata en cuyo aspaviento arguyen los politicos sus grandezas fonemáticas , se convierten en manias y resabios, con estereotipo simultáneo para la segunda fila de los partidos.Salir no es fácil…
    La voz del pueblo, anda en los caminos, en las casas y en las calles; anda mucho solitaria, y clava sus púpilas en el aire libre que le pueda dar el las axilas de los árboles; para quizá a la tarde y al Oeste absoluto, notar la figura de un solo político, uno solo no manchado con tanta vana palabra, y perifollo inútil; mientras espera en los caminos.Ese politico, esos politicos los esperamos, como el agua rica del arroyo de Marzo o de Abril convertido en Primavera.

  49. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Querido Iohablo, gracias por tu literatura, pero aquí no esperamos a ningun politico salvapatria o salvapueblo. Tampoco a que el pueblo se libere por sí mismo de la partitocracia. Para esa finalidad hemos fundado el MCRC. Si no crees que esto es realizable, nada ni nadie te obliga a estar en él.

  50. Pedro M. González (Club Republicano) dice:

    Estimado Antonio y demás participantes:
    Por fin me reincorporo al foro tras un accidente veraniego que me ha tenido involuntariamete alejado.
    Desde luego la palabra y concepto tolerancia, lleva implícita una situación de desigualdad por cuanto el que tolerra se encuentra conceptualmente en una posición de objetiva verdad cuando no superioridad, y el tolerado lo es por la voluntad del tolerante.
    Respecto la critica al concepto solidaridad por D. Antonio no queda más que referir mi admiración por lo certero aportando aun quizás sin quererlo razones a la crítica liberal efectuada sobre dicho concepto (Hayek, Huerta de Soto y demás “austriacos”).

    Saludos

  51. pepe fernández dice:

    Querido amigo Villa,

    Con lo de la Santa Alianza del Sr Zapatero, me refería a su Alianza de Civilizaciones. No excluyo a ETA, sólo que en ese caso me parece que lo que hay ahí es oportunismo. El miedo seguramente lo tengan los votantes y los políticos locales “espaÑolistas”.

    La tarea del MCRC es larga y dura, fijate sino hay que limpiar y redefinir tantísima sandez léxica made by Santa Transición, unas veces producto de la ignorancia, y las más de la simple dictadura oligarquica, que para ocultar sus intenciones y objetivos necesita cambiar el significado de las cosas creando una versión inferior del Newspeak orwelliano.

    El robo, la corrupción, la incoherencia lógica, la ignorancia, la demagogia, el populismo, la deshonestidad, el cinismo, la concentración de poder e unas pocas manos, quedan tapadas redefiniendo la tolerancia, la solidaridad, el consenso, la voluntad popular, la soberanía nacional monárquica, el estado democrático (??), la representación del pueblo en el parlamento, la legitimidad de un partido a mangonear por el número de votos, la democracia universitaria, judicial, televisiva…. Este monstruo de la Santa Transición a diferencia de la dictadura, que utilizó la represión y el desarrollo socio-económico para mantenerse, utiliza la corrupción, el cinísmo y el escepticismo para desarmar la crítica y la reacción de liberación en la población. En este sentido, la Monarquía de Partidos es más peligrosa y efectiva que la Dictadura. La muerte civil de la dictadura que convertía en un heróe al desterrado, hace del disidente lúcido un ridículo antisistema e idealista inútil que deja de tener apoyo social.

    Conozco la dinámica de la universidad de la “democracia” como para saber que poco ha cambiado la corrupción y la represión de la época franquista.

  52. lohablo dice:

    Estimado don Antonio, hablo no esperando caudillos, ni salvapatrias, ni tampoco elegidos; lo que he dicho lo digo como ataque y contra a tanto papanatas en la política. No hablo de ningún Nietzsche salvador o en la sombra, hablo de la responsabilidad que cada uno llevamos en nuestros actos como actores de algo mayor que uno: la Nación.Hablo de los políticos en plural. Ya que la vida corre entre los humanos muy rápido, soy de los que pretenden que todo ha de cambiar con el estimulo de muchos, el apoyo y franqueza de estos. Pero que estos muchos-claramente me incluyo en ellos- hemos de cambiar el molde del estado superlativo de partidos.Como no, yo también he leido, y me gusta, su obra. Y sé por lo leído y pensado que hay falta de Legislativo, ejecutivo y judicial al haber fracasado la separación limpia de estos poderes. Y que mientras unos y otros reciban la influencia y persuasión de los otros, mientras no estén delimitadas sus fronteras, los ofrecimientos y rebajes de unos y otros al venir de una misma fuente la de los partidos será pan de cada día. Para mi el Estado , lo es cuanto sus disposiciones salgan del principio de la generalidad y no del arbitrio, que el Gobierno, que tiene su representación ejecutiva gobierne sin pensar en otra cosa, y que el poder Judicial no reciba mensajes interferencias del otros poderes. El color de los políticos será el que es mediocre, mientras eso… La honestidad está hoy por ahora fuera de lo que representan muchos politicos de partido.La Política si es algo es la organización de la inteligencia para elevar a fines los principios y así llegar a mejorar los resultados de muchas cosas, humanos, económicos, sociales. ¿qué politico de partido llega a la gente D. Antonio..? Pocos si del partido nace su situación en la vida. Pues su entrega será más a conservar que a censurar y cambiar las cosas.A eso me referia con lo del arbol y la llegada del político, no poniendo en discusión que cuando digo político hablo de muchos como ciudadanos y no de uno solo con o sin bigote.

  53. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Querido Pedro, se ha notado tu falta. Te llamare para saber que accidente has tenido. No me olvidé de la escuela liberal austriaca, pero conoces mi obsesion con la brevedad, de la que tu das ejemplo. Hasta pronto, con salud y lealtad.

  54. J Cruz dice:

    Cuando Bush entrega 230 millones de dólares en concepto de ayuda al Líbano, está siendo leal o solidario?
    Cuando la Generalitat excarcele a un gran número de presos, (hay demasiados, según ellos),siguiendo el ejemplo de Italia, será solidaria o leal?.
    Y cuando Zapatero legalice a Batasuna?….,
    Será Bush solidario o leal con el MCRC?, nos tolerará?

  55. J.C. Villa dice:

    Estimado J. Cruz:

    Aunque tu ironía está muy bien, te diré que a mí no me importa lo más mínimo lo que George W. Bush llegue a pensar de un movimiento como el MCRC; a mí me importa lo que piensen los habitantes y residentes de España. Por otra parte, habíamos acordado que aparcaríamos de momento nuestras diferencias ideológicas, las cuales dirimiremos en el ágora pública una vez que se instaure en España la República Constitucional. Entonces habrá que reconstruir por completo –o más bien construir o generar– tanto la “izquierda” (que actualmente no existe ni en España ni en Europa, pues no puede considerarse como tal ni a la socialdemocracia ni a los grupúsculos fundamentalistas y nacionalistas radicales), como la “derecha” (actualmente “ecualizada” con la “izquierda”, tanto institucional como extra-parlamentaria).

    De todos modos, te recomendaría –por si no lo has leído– el libro de Peter Singer ‘El presidente del bien y del mal. La ética de George W. Bush’, publicado por Tusquets.

    Un saludo cordial.

  56. Antonio Garcia Trevijano dice:

    Querido J. Cruz, como en el comentario 6, estás planteando como ejemplos destructores de la nocion positiva de lealtas, y negativa de solidaridad, lo que solo son paradojas producidas por el uso de metalenguajes de metalenguajes. La facilidad con la que se os ocurren estas tonterias metalógicas, me hace escribir el articulo siguiente (dentro de un rato), sobre la funcion maquiavélica que desempeña decir la verdad en el reino de la falsedad. Ninguno de tus ejemplos tiene relacion con la lealtad ni con la solidaridad tal como las he definido.

  57. vilamallén (CR3) dice:

    La lectura del comentario nº 40, gracias D. Antonio, me hace comprender lo improcedente del mío,nº 35, y lo injusto de la utilización del término “delirio” en mi crítica al nº20 de J.C. Villa, a quien pido me disculpe por ello.
    S&R

  58. J Cruz dice:

    A J.C.Villa, darle las gracias por su recomendación. Leeré el libro. Por otro lado, aunque no importe mucho la opinión del Sr. Bush, no crees que USA, de alguna manera, podría ser “solidaria” con el resto de las “democracias europeas” y vetar, de alguna forma, el éxito del MCRC?.
    A D.Antonio: después de pensar su contestación, he de admitir mi error. Le pido metadisculpas a mi tonteria metalógica. (je,je)
    Saludos a todos.

  59. J.C. Villa dice:

    A Villamallén: agradezco tus corteses palabras, pero no hacía falta que te disculparas. Hace tiempo que suscribo el sabio razonamiento del emperador-filósofo Marco Aurelio: “Elimina tu opinión, y eliminarás la queja ‘me han ofendido’. Elimina la queja ‘me han ofendido’ y la ofensa desaparecerá”. Es decir, si el receptor no se siente ofendido no hay ofensa, sea cual sea la intención del emisor (en este caso no creo que hubiera tal intención, aunque de todos modos ésta resulta irrelevante). Un afectuoso saludo.

    A J. Cruz: suscribo lo dicho por D. Antonio en el comentario nº 60. La cuestión que planteas se basa en la utilización de símbolos de símbolos y, por tanto, no tiene un referente real. ¿Qué se entiende por “USA”? ¿La nación política, las instituciones públicas, los mecanismos de la democracia formal norteamericana, el gobierno, los ocupantes temporales de la Casa Blanca, etc.? ¿Y por “Europa”, otro símbolo de símbolos? El concepto de “solidaridad” que pareces plantear aquí tampoco se corresponde con el que D. Antonio explica en su artículo. Así pues, según las reglas de la lógica, de una proposición sin referente real, contradictoria o sin sentido, puede derivarse cualquier cosa. La pregunta que planteas puede tener infinitas respuestas, a cada cual más absurda. Un cordial saludo.

  60. Thulio dice:

    ¿Es que no os arrepentiréis nunca de usar palabras fantásticas? Sabed, pues, que tales vocablos ultrajan el nombre de filósofo, y que así como el sabio no ve nada en el mundo que no conciba, o que no crea poder concebir, debe rechazar todas esas expresiones de prodigios y milagros de la Naturaleza que han inventado los estúpidos para disculpar las debilidades de su inteligencia”, decía Savinien Cyrano de Bergerac de las invenciones y símbolos.

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