PARADOJAS DE LA LIBERTAD

Cuando no implican verdaderas contradicciones lógicas, las aporías suelen ser simples paradojas gramaticales, que la semántica y la etimología de la palabra-problema se bastan para resolver. Para saber si la expresión “libertad legal“ es una contradicción aporética o una paradoja semántica, hay que atenerse a la etimología de las palabras libertad y derecho (ley) en las lenguas indoeuropeas, a fin de averiguar si tienen significados compatibles, en cuyo caso no hay paradoja alguna en concebir la libertad como derecho, o si se excluyen entre sí dando lugar, con su incorrecta sinonimia, a la paradoja que llama libertad al contenido facultativo de los derechos individuales, para que sus titulares se crean libres, sin serlo.

Frente a la claridad etimológica de la voz libertad (liber), que significa disponibilidad para procrear o crear, el sentido original de la palabra derecho es muy oscuro. El termino latino ius en ningún momento significó derecho. Enlazado en el verbo dico (ius-dicere, iudex), significaba “fórmula de conformidad“. Y de la voz iura, que designaba la colección de ius (las Doce Tablas), derivó el verbo iurare, con el significado de prestar juramento mediante “fórmulas a formular“. La idea de repetición literal del juramento era esencial, pues el ius iurare consistía en pronunciar la fórmula sagrada de la autoridad que comprometía al que la pronunciaba. En la lengua latina no es posible establecer una correlación de sentido etimológico entre derecho y libertad.

La misma conclusión se desprende de los términos griegos thémis y dikë. Su oposición aclara definitivamente la imposibilidad de relacionar la libertad con el derecho divino que ordena la vida interna de la familia (thémis), ni con el derecho público que rige las relaciones entre las familias y la tribu (dikë). El término indo-iraní dhäman significa ley, y designa precisamente el orden prescrito por Mitra y Varuna para la casa y la familia. En plural, thémistes indica el código inspirado por los dioses, las leyes no escritas recogidas de dichos inmemoriales, las adivinaciones de los oráculos, que inculcan en el jefe de familia la conciencia de su autoridad absoluta para ordenar todos los asuntos interfamiliares. En el país de los Cíclopes no hay thémistes. Cada uno, dice Homero, dicta su ley a las mujeres y los niños.

La libertad legal no es pues una aporía, sino una paradoja semántica que difunde la falsedad de que los derechos individuales privados son libertades de orden público. Pero es posible que la aporía aparezca con la libertad colectiva: la que se ejerce de modo divisible a través de derechos políticos personales, y la que se integra en una acción simultánea de libertad política.

Sabemos muy bien lo que son derechos políticos personales (derecho de voto, derecho de información, derecho de asociación política), y que estos derechos políticos no constituyen actos de libertad política, porque no son fundadores de la libertad, ni de sus fundamentos últimos, sino actos de sujeción a modales liberales de servidumbre voluntaria.

Eliminada del ámbito de los derechos civiles, debemos continuar el análisis de la aporía de la libertad en el sector de los derechos políticos, hasta descubrir donde, por qué y en qué consiste el fraude a la república. Pues la simple noción de Libertad y la historia de la República Romana, con su gigantesca creación del derecho privado, no permiten que la civilización moderna sea para la acumulación de derechos privados, lo que la cultura antigua para la libertad política. Solo si resolvemos la aporía de la libertad política, sabremos por qué las libertades personales se llaman derechos civiles en EEUU y por qué fue tan distinta la recepción de los derechos naturales a uno y otro lado del atlántico.

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14 thoughts on “PARADOJAS DE LA LIBERTAD

  1. Francisco says:

    En este artículo, Antonio García-Trevijano nos muestra una mínima parte de sus vastos conocimientos de Filosofía, Etimología y Derecho, dándonos una breve introducción al orígen de la palabra derecho. Con ello, nos prepara para descubrir la solución al problema planteado en artículos previos: resolver la aporía de la libertad.

    En un plano personal, os agradezco las felicitaciones recibidas por el nacimiento de mi hija. Gracias 🙂

  2. Martín-Miguel Rubio Esteban says:

    Querido Antonio: Genial tu excursus sobre el ius, a caballo entre las leyes no escritas, la razón última de la justicia, y la pura práctica social de la lex. La esfera de la libertad estaría más cerca de la thêmis, que por voluntad de los dioses encarna la justa esencia del hombre. Antígona defiende su acción ilegal ( paranomos ) en razón de una libertad de acción garantizada por leyes no escritas, nómoi agraphtoi, como si su libertad se fundase en algo anterior a todo derecho “político”. No obstante, Creonte – que no podemos olvidar que está representando clarísimamente a Pericles, contemporáneo de Sófocles y campeón de la Democracia -se resiste a llamar libertad a lo que no sea poder realizar aquellas aspiraciones colectivas que libremente la comunidad de ha dado. La libertad del aristócrata, nacida de unos usos gentilicios y clónicos, no es la libertad para Pericles. Sin embargo, Sófocles advierte a Pericles de que hay un campo de libertad sagrada en donde la libertad de la comunidad no puede entrar, so pena que se pierda toda libertad, y que es sensato que la vieja libertad del aristócrata, en vez de suprimirse, debe ser el fruto propio de la Democracia. Respecto a la libertad el muy conservador Sófocles se hace más revolucionario que el progresista aristócrata Pericles.

  3. Martín-Miguel Rubio Esteban says:

    Que el hecho mismo de votar en una República no constituye un acto de libertad nos lo dice Cicerón en su Paradoxa Stoicorum V, 3, cuando dice a los votantes: “En realidad no queréis ser libres, sino mudar de señor”. Me parece toda una perla paradójica. Saludos de libertad.

  4. Pla (Club Republicano 3) says:

    Estmado D. Antonio:

    Excelente el análisis de la etimología de “ius” al que añadiré que la voz “derecho” (“droit” en francés, “recht” en alemán, “diritto” en italiano, “right” en inglés, etc…) deriva del latín “directum” participio del verbo “dirigere”, que es un compuesto de las voces “de” y “regere”, que vendrían a significar, unidas, lo que dirige, conduce o guía. Y eso tanto en las lenguas griegas y latinas como en las germánicas.

    Según D. Joaquín Costa, en su obra “Teoría del hecho jurídico individual y social”, esa voz “regere” procedería de la raíz indoeuropea RGU o RJ, que significaría algo así como lo que no se desvía, en sentido físico, desde luego, y también en sentido moral.

    De esa raíz derivarían las voces sánscritas “rguta” (rectitud en sentido de honradez) o “rgugu” (honesto), la voz griega “orego” (lo que se extiende en línea recta), la voz latina “rego” y sus derivados “rectus”, “regula” o la citada “directum”.

    La raíz RGU o RJ parece que tuvo es su más remoto orígen la significación de “guiar o conducir adecuadamente los ganados y las hordas y tribus. De ella derivarían también, además de las ya citadas, otras como el sánscrito “rajá” (gobernante), el griego “a-rjós” (jefe o príncipe), o el latín “rex” (rey).

    Lo que no hace sino abundar en la antinomia denunciada por D. Antonio, pues la libertad, si es tal, lo que no puede ser, es un derecho, al menos en el sentido etimológico de “derecho”. La libertad ha de ser necesariamente otra cosa.

    Absolutamente encantado de que me haya dado la oportunidad de haber vuelto a revisar viejos textos conservados de mi época de estudiante y de opositor, como el citado de Costa o el volumen primero del Castán, y con toda lealtad,

    Salud y República Constitucional

  5. Antonio Garcia Trevijano says:

    Querido Martin Miguel

    Me emocionan tus pertinentes citas. No recordaba la frase de Ciceron (3) a los votantes. Ahora no les diria lo mismo, sino que votaban para no mudar de señor y saber así cual era su identidad. Veo que has apreciado mi intencion. No trato de esclarecer la etimología de la palabra derecho, como parece haber creido Pla, sino de evidenciar que ius y libertas no tienen relacion, y en consecuencia no hay aporía sino paradoja en la expresion libertad juridica o libertad legal. Gracias por tu preciosa ayuda.

  6. Alejandro Pérez says:

    Bueno, el retorno al trabajo científico después de un período de descanso siempre suele ser estresante, pero me alegro de encontrarme el blog con tanta actividad, y especialmente a D. Antonio tan prolijo en artículos. No he tenido mucho tiempo para reflexionar con tranquilidad sobre todo lo que implican estos últimos textos sobre la aporía/paradoja de la libertad. Sin embargo, me han hecho recordar dos pequeñas citas que apunté hace un tiempo de un autor que todos aquí conocemos. No recuerdo bien si eran de “El discurso de la República” o de “Frente a la gran mentira”, pero decían algo así:

    “La libertad de expresión, sin libertad interior de pensamiento, sólo sirve para transmitir como propias las ideas que otros fabrican en su propio beneficio”

    “Un hombre libre sabe serlo entre los que no lo son, sabe pensar por todos ellos, y si hay necesidad, incluso contra ellos”

    Quizá esté pecando de soberbia, pero ¿es posible que la solución a esa aporía/paradoja de la libertad se encuentre en la libertad de pensamiento de cada indidviduo? Teniendo en cuenta, claro está, que la libertad de pensamiento está enormemente influenciada por nuestro entorno, por los conocimientos y experiencias que recibimos de los demás, por los memes, etc. Y que los demás también están influenciados por su propio entorno y por nosotros mismos. Se me ocurre que sólo en el caso de que se pudiera garantizar la libertad de pensamiento, podríamos considerarnos libres.

    A tenor de las dos citas anteriores, desde que vi aquel programa de La Clave sobre “Juan III” me he sentido “más libre”, a pesar de encontrarme en soledad con mis pensamientos y razonamientos muchas veces (lo que me recuerda a la “dureza” e “inseguridad” que sufre el hombre libre, en contrapartida al que la sacrifica por una mínima seguridad). Y desde que encontré este blog y el MCRC, mi sensación de libertad ha crecido. Ninguna ley puede impedirme cambiar mi forma de pensar. Podrá reprimir mi expresión de esas ideas, su puesta en práctica, e intentar malformar mi mente y personalidad para expulsarlas, pero veo muy difícil que puedan quitarme lo que pienso, lo que soy. ¿Acaso sería posible volver a hacerle creer a un adulto que de verdad los Reyes Magos traen los regalos? Una vez que el pensamiento es libre, nada puede ponerle ataduras, sólo se puede intentar silenciarlo y acallarlo.

    Un abrazo a todos, y espero con impaciencia el momento en que pueda ponerles caras a los nombres y pseudónimos que veo aquí.

    Alex

  7. Antonio Garcia Trevijano says:

    Querido Alejandro

    Sigues expresando tus ideas con claridad y precision. La brillante reflexion sobre la soledad del hombre libre, que en lugar de recluirse en el aislamiento, se ve empujado, por la misma libertad, a pensar por todos y si es necesario contra todos, no es mía. Yo la tomé de Romain Rolland.

    El ejemplo de la ilusion en los Reyes Magos es muy acertado. Tienes razon, contra la libertad de pensar no hay nada externo que pueda impedirlo. Lo digo sin presuncion, pero creo que soy el único hombre libre, entre las clases intelectuales y politicas europeas posteriores a la guerra mundial, que ha expresado su pensamiento. Gracias, por tu lealtad a la libertad de pensar. Ese es nuestro punto común de apoyo.

  8. Pedro M. González (Club Republicano 3) says:

    Estimado Antonio:

    No es presunción, el hecho de que eres el único hombre libre que ha expresado su pensamiento entre las clases intelectuales y políticas europeas es una realidad.

    Quizás seas demasiado indulgente incluso puesto que muchos no es que callen lo que saben sino que tan siquiera tienen la agudeza intelectual, inteligencia ni intuición precisas para comprender su propio entorno.

    Y es que al leer tu última contestación me vino a la cabeza la última cena del Club Republicano en el Circulo Riojano de Madrid, donde nos manifestabas para deleite nuestro, el bajo perfil, ya no solo moral sino intelectual, de la clase política actual, animándonos a no tenerles miedo y a no eludir el enfrentamiento dialéctico.

    Slud y República.

  9. David Serquera says:

    En el articulo de hoy, Antonio intenta delimitar el ambito de la aporia de la libertad, circunscribiendolo a la libertad politica, la libertad colectiva fundadora, la libertad constituyente. Su analisis consiste en recalcar la paradoja semantica que supone la expresion libertad legal aplicada a las libertades individuales, a traves de un analisis etimologico de los terminos libertad y derecho. Segun lo que deduzco, las libertades individuales pueden ser concebidas como derechos naturales, evitando la norma legal, o como derechos civiles, sujetos a norma legal para proteger al individuo del cuerpo social o del Estado. Son pues acciones permanentes ejercidas mejor fuera de un contexto, por eso necesitan proteccion frente al mismo, por eso necesitan una norma. Sin embargo, el termino libertad legal es una aporia hablando de la libertad colectiva, ya que por ser fundadora de un orden distinto, de una verdadera creacion, no puede estar sometida por la normativa que intenta cambiar y que ademas constituye la razon de existir de esa libertad politica, solo se puede realizar en el contexto que pretende cambiar. No se si van por ahi los tiros.
    Un saludo.

  10. Antonio Garcia Trevijano says:

    Querido Pedro

    Me encanta la amistad de la naturalidad. La tuya. No me equivoco, la confianza en el valor de verdad de nuestras ideas politicas es indestructible, y nadie, absolutamente nadie, en toda Europa, tiene una sola posibilidad intelectual de rebatirlas.

  11. F. Rubiales says:

    D. Antonio García Trevijano:

    Querido y admirado profesor:

    Disfruto como un enano leyéndote y creo que estás realizando una labor importante.

    Me complace informarte que acaba de salir de imprenta mi nuevo libro, titulado Políticos, los nuevos amos. Está prologado por el ex ministro Manuel Pimentel y estará en las librerías en poco más de una semana. Si quieres saber algo más de la publicación, puedes visitar la página http://www.politicoslosnuevosamos.com/ o el enlace que aparece en Voto en Blanco.

    Te informo de esto porque opino que el libro es bueno, porque sé que concuerda muchísimo con tus inquietudes democráticas y porque me gustaría que me ayudaras, en la forma en que creas oportuno, a su promoción.

    Recibe un cordial saludo.

    Francisco Rubiales

  12. MessageInOut says:

    Apreciado Don Antonio:

    Permítame que, desde la ignorancia de un antiguo estudiante de ciencias, le exprese algunas opiniones que se me vienen a los dedos antes que al seso, que se me escapan al leer sus artículos sobre la libertad.

    La libertad se define como la potestad nativa que tiene el individuo de conducirse de una manera o de otra —o incluso de no hacer nada— que lo hace responsable de sus actos. Esa capacidad de elegir del ser humano —que se dice que lo diferencia de los animales— lo hace un ser moral (Creo que la libertad ha planteado más de un problema filosófico, como el de si realmente existe).

    La libertad absoluta sólo es posible, según yo lo veo, en perfecta soledad. El hombre, en sociedad, tiene obviamente limitadas su libertad por la de los demás. La necesaria cooperación para la supervivencia —al amparo de la libertad colectiva— parece ser que devino irremediablemente en liderazgos, religiones, esclavitud, leyes, derechos divinos y propiedad. Aunque la democracia, desde los griegos, se ha definido como un sistema para que los seres humanos libres puedan construir el bien común mediante reglas morales, lo que resulta, cuando no se alcanza perfectamente, es el rebaño y la limitación de sus libertades. Y con él llegan los pastores, desde los dictadores teocráticos hasta los líderes de la partitocracia.

    Incluso en la más represiva de las sociedades, como bien apunta Alejandro Pérez, la única libertad indiscutible es la de pensamiento —si se superan los efectos de una posible educación alienante orientada a crear dependencias. En cambio, una sociedad avanzada también permite la libre expresión del ese pensamiento —con alguna excepción— y la libertad de obrar (no siempre la de actuar, como muy bien nos aclaró usted hace meses; porque ésta deviene inexorablemente en verdadera libertad política).

    En mi opinión, una exuberante libertad (casi la del salvaje solitario), mínimamente limitada por la sociedad, puede volver a ejercerse si alcanza el conocimiento —la verdadera cultura— a todos los individuos; sería entonces una inmensa libertad en compañía. Si la libertad es la capacidad de elegir el camino para la consecución de los deseos, basta con que la verdadera cultura nos lleve desear lo que es coherente con la única libertad auténtica: la de todos los seres humanos.

    En ese sentido, es imprescindible el debate libertad versus derechos. Y es que hay rangos en las libertades. La libertad de empresa es inferior en rango a otras libertades; no faculta, por ejemplo, para cazar a lazo negros que trabajen en las factorías. Sin embargo, otras libertades, como la de propiedad, sí prevalecen sobre algunos otros derechos, como el de satisfacer necesidades básicas. De modo que pueden poseerse miles de hectáreas productivas mientras los mismos negros de los que hablaba antes se mueren de hambre. Tras todo este debate se alza el concepto de Justicia (distributiva, quizá).

    Haciendo abstracción de la libertad del hombre para procrear, limitada por ejemplo en China, parece que, desde el punto de vista del recién nacido —si éste tuviera un punto de vista— existe un componente de azar al llegar al mundo que alcanza dimensiones desproporcionadas: en función de quiénes sean sus progenitores, será alto o bajo, inteligente o idiota, bello o deforme; pero es que, además, será rico o pobre; tendrá oportunidades, o morirá como nació: desnudo. Ésta última parte, siempre desde el subjetivo punto de vista del neonato, es injusta. Y sé que lo que digo me acerca peligrosamente a la delicada frontera con las tesis del socialismo.

    ¿A dónde voy a parar con tanta cháchara? Pues a que pienso que establecer las reglas de la libertad, que serán las de la República Constitucional, es algo extremadamente delicado. Por eso creo, Don Antonio, que usted piensa, se esfuerza y se define poco a poco, como si anduviera con pies de plomo. La libertad omnímoda no es posible. Hay que establecer un límite a la libertad, sí; pero éste ha de ser el mínimo dable. ¡Menudo problema: es la integral del círculo!

    Pero no me haga ningún caso, amigo. Mis puntos de vista, en ausencia de lecturas serias, suelen ser descentrados, insolentes y extravagantes.

    Un abrazo.

  13. MessageInOut says:

    (Para tratar de lavar la mácula de “sociata” que me acabo de echar encima con el comentario anterior, os dirijo a otro artículo mío, muy crítico con el Gobierno actual.>

    “¿Y AHORA,JOSÉ LUIS?

    No digas que no te lo advertimos, José Luis. Parece que tú eras el único que no sabía lo que era ETA. Supongo que ahora te habrá quedado claro. Por si acaso no, te puntualizaré algo: ETA no es un movimiento de liberación nacional. A ETA le importa la liberación del País Vasco lo mismo que a ti te importa España: nada. Los dos —al margen del abismo dictadura-partitocracia que os separa— queréis lo mismo, que es mantener a flote vuestro negocio.

    Se trata, de alguna manera, de negocios similares, basados en obtener…”

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